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jueves, 27 de abril de 2017

COFRADÍA DEL SEÑOR DE LA HUMILDAD, SOLEDAD DE NUESTRA SEÑORA Y DULCE NOMBRE DE JESÚS


LA HUMILDAD (CAÑILLA)
MARTES SANTO





Antonio Padial Bailón

ANTECEDENTES

Muy antiguos son los antecedentes en Granada de una hermandad de penitencia que diera culto y procesionara a la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo. Esta cofradía se fundó en el convento de franciscanos mínimos de San Francisco de Paula o Convento de Nuestra Señora de la Victoria (de esta antigua hermandad escribí dos artículos en la revista Gólgota) (1).

Si muy antigua era la hermandad, cuya fundación se remonta al año de 1580, también lo era la proliferación de esta advocación que estuvo fue muy extendida en la ciudad de Granada, tanto en imágenes de culto en iglesias y conventos, como en capillas privadas u oratorios particulares. 

Aquella antigua hermandad de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo realizaba su estación de penitencia en la tarde del Miércoles Santo, desconociéndose con certeza cuál fue la imagen de esta advocación a la que daba culto y procesionaba, aunque pudiera ser la que hoy se conserva en la clausura de las dominicas del convento de Santa Catalina de Zafra, sito en la Carrera del Darro, cercano a la iglesia de San Pedro y San Pablo.

La advocación, época de la imagen y la cercanía de este convento de dominicas del de frailes mínimos de la Victoria, y el hecho de que tras la exclaustración de conventos masculinos de 1835 muchas de sus imágenes fueran a parar a conventos femeninos cercanos, pueden avalar esta posible identificación del Señor de la Humildad con la imagen de este convento de Zafra.

Jesús de la Humildad del Convento de Santa Catalina de Zafra

La hermandad aún existía a finales del siglo XVII (de 1691 conservamos sus últimos datos y, seguramente, subsistió durante el siglo XVIII unida a la Hermandad de la Sangre de Jesucristo).

También, la cofradía procesionaba y daba culto a una Dolorosa con la advocación, asimismo, de Nuestra Señora de la Humildad, que pudiera tratarse de la actual Virgen de las Maravillas, aunque la hermandad tuviera otra Dolorosa más antigua con este título, que sería, probablemente, sustituida por aquella a finales del XVII. La Dolorosa de la Humildad, como era usual en estas antiguas cofradías, contaba con hermandad propia para darle culto, dentro de la hermandad principal de la Humildad de Jesucristo.

Esta hermandad filial de Nuestra Señora de la Humildad encargó una imagen de Jesús de la Columna en 1627 al escultor Antonio Gómez, discípulo de Pablo de Rojas, cuyo paradero actual desconocemos, aunque parece que estuvo hasta hace algunas décadas en la iglesia de San Pedro.  

Sólo haremos estas referencias a la antigua Hermandad de la Humildad del convento de mínimos de la Victoria, por haber sido tratada por mí de forma extensa en artículos de la revista Gólgota y en el blog de Google "La Granada Eterna" en su entrada de 20 de enero de 2013  (2).

Otra hermandad de penitencia de Jesús de la Humildad tenía su sede en el convento de Nuestra Señora de la Merced, de mercedarios calzados; convento que se sitúa junto a la iglesia de San Ildefonso, donde actualmente se encuentra la imagen.



Jesús de la Humildad del convento de la Merced, es imagen atribuida a Pablo de Rojas o a su círculo, y le sería encargada hacia finales del Siglo XVI por la Cofradía de la Sangre de Jesucristo de dicho convento. Decaída esta hermandad la procesionó la de Jesús Nazareno del mismo cenobio, y hacia 1740, se independizó de ésta última, para desaparecer, probablemente, con la ocupación francesa de la ciudad, hacia 1809.

Asimismo, hemos tratado extensamente de esta hermandad de la Humildad del Convento de la Merced en el blog "La Granada Eterna", por lo que sólo la tratamos aquí de forma somera y como uno de los antecedentes de hermandad de Jesús de la Humildad en Granada (3).

Otra cofradía de Jesús de la Humildad existía en la iglesia de Santa María de la Alhambra, con carácter de hermandad de vía sacra. Su imagen aún se venera en dicha iglesia alhambreña. Realizaba su estación de vía sacra a una ermita que existía en el secano de la Alhambra.




También la Hermandad de Jesús de la Humildad y Trabajos, sita en la ermita del Pretorio, con carácter, asimismo, de hermandad de vía sacra, cuya salida se realizaba cada miércoles del año. Hoy la ermita está en el interior de un edificio del Colegio Sagrado Corazón, a orillas del río Genil, en el Callejón del Pretorio (4).


Jesús de la Humildad del Pretorio
Cimborrio de la Capilla del Pretorio
Otras cofradías, como la de la Paciencia y Humildad de Jesucristo y Ntra. Sra. de la Encarnación, de los negros y mulatos de Granada, sita en la antigua iglesia de los Santos Justo y Pastor, a cuyo templo estaba anexo el convento de la Encarnación, de clarisas franciscanas, daba culto y procesionaba el Viernes Santo a dicha advocación. 

Por último, y sin pretender ser exhaustivo, tenemos otra hermandad de Jesús de la Humildad de finales del XVIII en el convento de madres carmelitas calzadas (observancia). Una curiosa, esperando cargar la cruz y apoyado en una columna, probablemente, después de la Flagelación.

Señor de la Humildad de las Carmelitas Observantes (vulgo Calabaceras)


FUNDACIÓN DE LA ACTUAL HERMANDAD DE JESÚS DE LA HUMILDAD

Pero el antecedente más inmediato lo tenemos en una posible hermandad que daba culto, a finales del siglo XVII o principios del XVIII, a la imagen de la cofradía a la que se refiere este trabajo,  El trinitario Fray Antonio de la Chica Benavides nos relata la legendaria llegada de la imagen al convento de mercedarios descalzos de Ntra. Sra. de Belén. 


Jesús de la Humildad procedente del Convento de Ntra. Sra. de Belén, hoy en Santo Domingo

La imagen y el convento. Nos dice de la Chica en sus gazetillas, que un peregrino llegado al convento el 18 de marzo de 1689 entregó la imagen a dos religiosos y desapareció sin dejar su nombre, ni de dónde la había traído. Una vez en la iglesia del convento, situado en la calle de los Molinos, en el solar que hoy ocupa un colegio, frente al actual Teatro Alhambra, los vecinos del barrio comenzaron los vecinos a consagrarle varias fiestas. Tal vez dichas fiesta se costearan por una hermandad fundada para darle culto, pues era lo común que así se hiciera en esa época y más cuando la imagen fue adquiriendo fama de milagrosa por haber resucitado a un niño, según se relataba en documentos del archivo del convento (5).

No hemos de descartar la posibilidad de que esta imagen pasionista formara parte de la cofradía de penitencia de Nuestra Señora de las Agonías existente en el convento mercedario descalzo, que salía el Miércoles Santo. Era común en las cofradías penitenciales de granadinas de pasados siglos procesionar varias escenas de la Pasión, fundando una hermandad filial para dar culto a cada una de las imágenes de la cofradía principal. De hecho, según Bermúdez de Pedraza, la Madre Catalina de Jesús enriqueció la iglesia de altares de la Pasión de Christo.

Pronto fue objeto de veneración y tenido por milagroso entre los vecinos de aquella zona del Realejo, recibiendo los fieles, concediéndosele a los fieles gracias e indulgencias, como la que otorgó el Obispo de Yucatán a quienes rezaren ante la imagen.

La imagen se realizaría en esa década de los años ochenta del siglo XVII; concretamente, la entrega de la imagen al convento mercedario parece que fue el 18 de octubre de 1689, labrada por un escultor del círculo de los Moras, ya que sus patrones estilísticos así lo proclaman. El padre, Bernardo de Mora, falleció en 1684, y si es correcta la fecha de 1689 que da el Padre de la Chica Benavides como de llegada de la imagen al convento de Belén, pudiera haberla realizado su cuarto hijo, también llamado Bernardo, nacido en 1655, y que en esa fecha tendría 34 años. Escultor bastante desconocido y del que en los últimos años se ha descubierto que realizó un contrato, en 1701, de siete imágenes para la abadía de Alcalá la Real (6).


Portada del Convento de Belén, desaparecido en los años cuarenta del pasado siglo.
Fachada del convento. Dibujo de Prieto Moreno

El convento mercedario descalzo de Nuestra Señora de Belén no constituía una de las más antiguas fundaciones de Granada, pues según Bermúdez de Pedraza fue fundado legalmente el día 5 de julio de 1615, siendo general de la Orden Fray Felipe Guimerán (después obispo de Jaca). Sin embargo, los frailes ya poseían unas casas en 1613 en la calle de los Molinos, donadas por el Corregidor García Brabo de Acuña. Ese año el 2 de agosto, se introdujo el Santísimo, levantándose la iglesia y convento posteriormente.


El templo se terminó de construir en 1708, por ello presenta una fachada con tintes neoclásicos; si bien, durante su construcción estuvo abierto al culto. Tras la exclaustración de los frailes fue dedicado el convento a prisión en 1849, demoliéndose todo el conjunto por el Ayuntamiento en 1933.

Suprimido el convento por la desamortización de 1835, algunas de sus imágenes fueron a parar a las iglesias de San Cecilio (la Virgen de Belén) y a la de Santo Domingo, como fue el caso de la de Jesús de la Humildad, donde se ha seguido venerando por los vecinos del barrio del Realejo. 




1925. LA ACTUAL HERMANDAD

Habrá que esperar al renacer de la Semana Santa de Granada actual, que se produce a partir de 1909, para que se funde la nueva hermandad de Jesús de la Humildad. Eso ocurrirá en junio de 1925 (año en que finalizó la procesión del Santo Entierro Antológico), cuando a iniciativa del párroco de Santa Escolástica, D. Francisco Rodríguez Tapia, junto con el sacerdote D. José Alonso López y D. Gabriel Gómez de Tejada, que deciden realizar los trámites para fundar una hermandad de penitencia y dar culto a la imagen de Jesús de la Humildad y a una Dolorosa al pie de la Cruz en el momento en que descendido Jesús de ella y la Virgen se manifiesta en el Calvario en su más absoluta Soledad. Nuestra Señora muestra en sus manos y regazo los atributos de la Pasión, y sólo un compungido querubín la acompaña a sus pies, sosteniendo las tenazas con las que se arrancaron los clavos.



Esta bella imagen recibe la advocación de la Soledad de Nuestra Señora y es una bellísima e inspirada talla del escultor de finales del XVIII y principios del XIX, Manuel González de los Santos (1765-1848), de una familia de escultores en la que destaca, junto con su padre Felipe González Santisteban, discípulo de Torcuato Ruiz del Peral, del que la imagen recibe notoria influencia en su estilo y composición, constituyéndose en una de las últimas imágenes de la escuela barroca granadina. 

Existen en terracota dos copias de la Soledad del mismo autor, una procedente de la casa de los Tiros, hoy en el Museo de Bellas Artes, y pudiera haber sido el boceto original de la talla; la otra, cuyo paradero se desconoce, procedía del Beaterio del Santísimo, aunque estuvo en la Catedral en la capilla de San Miguel. Ésta tiene dos querubines, uno de ellos está sentado en la rodilla de la Virgen y sostiene la corona de espinas. Ésta última se depositó en la Capilla de San Miguel de la Catedral de dónde hace tiempo ha desaparecido; puede que la hayan llevado a otras dependencias. 


Copia de la Soledad del Beaterio del Santísimo, que estuvo en la Catedral

Museo de Bellas Artes
Al parecer, hay una tercera copia en el Monasterio de la Concepción, de la que he tenido noticia últimamente.


Copia del M. de la Concepción. Foto de Carmen Navarrete




Los fundadores citados reúnen en el otoño de ese año a un grupo de personas y forman la primera junta directiva provisional presidida por el Sr. Gómez de Tejada, encargada de elaborar los estatutos y presentarlos a la aprobación de la autoridad eclesiástica, que los firma y aprueba el día 4 de marzo de 1926, recibiéndolo la cofradía el día 15, siendo arzobispo de Granada D. Vicente Casanova y Marzol. También se aprueba la junta de gobierno definitiva formada por los siguientes señores: 

Hermano mayor,  D. Manuel Pérez García, que era o había sido hermano mayor de la Hermandad de San Juan de Dios y concejal del Ayuntamiento (7); director espiritual, el párroco e impulsor, D. Francisco Rodríguez Tapia; el primer hermano mayor honorario, D. Agustín Montoro Pacheco, el vice- hermano mayor, el presbítero D. José Alonso López, hermano del famoso compositor, el “Maestro Alonso”; como tesorero, el escultor, D. Eduardo Espinosa Cuadros; secretario, D. Raimundo García del Moral; vicesecretario, D. Antonio Barragán Fernández; capilleros, D. Luis González y Aravaca y D. Luis Cobos González; y consiliarios, D. Emilio Quero Ballesteros, D. Antonio Loaysa González, D. Antonio Campos Aravaca, D. Miguel Rodríguez Naveros y D. Federico López; Camareras  de la Virgen, Dª María Luisa Ruiz Raya, y del Señor, la esposa del hermano mayor (8)



El día 14 de Abril de 1926 se amplía la junta directiva para nombrar directivos a perpetuidad al presbítero, después vicario general e impulsor de la procesión y hermandad de la Entrada en Jerusalén, Borriquilla, D. Paulino Cobos, verdadero iniciador de nuestra moderna Semana Santa, a D. Emilio Peña González y a D. Gabriel Gómez de Tejada.          




En dos capillas del lado del Evangelio se da culto a las imágenes. La de la Virgen es la tercera de la izquierda según se accede al templo, siendo de estilo neoclásico el templete que cobija a la imagen, seguramente realizado cuando llegó la Virgen a la iglesia a principios del siglo XIX, y tal vez, realizado por el mismo escultor, Manuel González. La del Cristo es a quinta capilla que linda con el crucero y el maravilloso retablo barroco de la Virgen del Rosario. 




En la citada reunión se acuerda que la procesión salga el Miércoles Santo a las 9 de la noche y que Nuestra Señora de la Soledad lo haga el Viernes Santo a las dos de la tarde para ir primero al Campo del Príncipe al acto tradicional Cinco Llagas ante el Señor de los Favores, y después, al Penal de Belén, en la calle de Molinos, que como se ha dicho, ocupaba el convento mercedario de donde procedía la imagen del Señor de la Humildad. 

En pocos meses era tal el auge que adquirió la cofradía que se tiene que poner un anuncio en el periódico del día 15 de marzo para cerrar el plazo de inscripción el día 20,“debido al gran número de solicitudes”. Los hábitos de las dos procesiones estaban ya terminados, así como los típicos farolillos granadinos, en vez de cirios, que habían de llevar los penitentes. Por esta razón se les empieza a conocer por los granadinos con el sobrenombre de “Facundos”. 


Soledad de Nuestra Señora. Foto Granada Gráfica 1926. Con Cruz de madera plana

1926. PRIMERA SALIDA PENITENCIAL

Ya todo preparado para la primera salida, en la solemne función principal, que el Viernes de Dolores se le dedica a la Soledad de Nuestra Señora, se bendice la Bandera de la cofradía (guión) Bordada por las MM. Dominica, que también bordan un mantolín para el Señor en terciopelo bordado en oro, plata y sedas, así como la banderola. 

Se había acordado que la procesión del Miércoles Santo (día que se incorpora como procesional) saliera a las 9 de la noche del día 31 de marzo con el siguiente itinerario: Carnicería, Plaza del Realejo, Santiago,  Monteros, Molinos, Fortuny, Santa Escolástica, Padre Suárez (Pavaneras), Colcha, Reyes Católicos, Puerta Real, Embovedado, Carrera del Genil, dando la vuelta frente al monumento a Colón e Isabel la Católica, que entonces estaba emplazado en el Salón, Campillo, Plaza Mariana, San Matías, Jesús y María y Santo Domingo.

Sin embargo, no fue la única procesión del día, pues la Hermandad del Santo Vía Crucis había suspendido por la lluvia su estación de penitencia del Martes Santo y salió el Miércoles Santo. Ambas hermandades se habían puesto de acuerdo y la de la Humildad salió cuando se encerraba la del Vía Crucis. 

Sólo parece que salió en esa primera salida penitencial el Señor de la Humildad y lo hizo en unas sencillas andas con flores y hojas de plantas, portadas dichas andas por hermanos horquilleros con hábito nazareno.


Señor de la Humildad 1926
Abría la procesión los guardias municipales a caballo y la banda del 4º Ligero de Artillería que se dirigieron por Carnicería a la Calle de Santiago y Monteros; tras de ellos, la cruz de guía, siguiéndola dos filas con 110 nazarenos alumbrando con faroles sobre hasta de madera. Un murmullo se iba extendiendo entre la gente, ¡vienen de facundos¡ ¡vienen de facundos¡, y era que la hermandad había incorporado a su estación de penitencia una costumbre de gran tradición procesional, sobre todo, en los pueblos de la Provincia, la iluminación por medio faroles en lugar de cirios. Entre los 144 cofrades con hábito morado-lila y capas color rojo cardenal, para los cargos con el escudo de la Orden Dominica, iban las pocas insignias con que aún contaba la Cofradía, entre ellas, el estandarte portado por Antonio Loaísa y Luis Cobos. 

En su recorrido por el Realejo, llegó en esta primera salida a la prisión del convento de Belén (lugar de procedencia de la imagen), donde los reclusos dedicaron unas desgarradas saetas al Cristo de la Humildad, desde las ventanas de la fachada de la iglesia mercedaria.

Detrás del Cristo, el entrañable D. José Alonso “Cura Pepito”; la junta directiva de la hermandad, presidida por D. Gabriel Gómez de Tejada, el Gobernador Militar, D. Federico Martínez de Villa y Calvo; el Teniente de Alcalde, D. Julio Acosta Inglot, y los concejales Martínez Juliá y Anel, así como, la Junta de Defensa del Barrio, presidida por el Sr. Trabado, para afirmar desde el principio el carácter realejeño de la cofradía.


Sobre 1926-1927. Revista Reflejos 1928

Por último, la Banda Municipal cerraba la comitiva con la del Regimiento de Córdoba y la muchedumbre contenida por guardias a caballo. Al regreso del Penal la procesión se dirigió al centro de la ciudad por Pavaneras, Colcha, Reyes Católicos, Puerta Real y Carrera de la Virgen para hacer estación ante la Patrona de Granada, la Stma. Virgen de las Angustias, que se había bajado de su camarín a un altar portátil. Después la Cofradía regresó por el Campillo, Plaza de la Mariana, San Matías y Jesús y María a su iglesia donde se despidió a aquella Humildad coronada de Rey de la Humanidad doliente con la grandiosidad del Miserere Grande del Maestro Palacios.

Un largo recorrido realizó este primer año la cofradía, en un tiempo de tres horas ( de 9 a 12 de la noche). Esto nos induce a pensar que la cofradía no experimentaba los parones cansinos a los que actualmente nos someten las cofradías, a veces con frías temperaturas, que hacen que parte del público abandone, y desde luego insufrible, para ancianos y niños. Hay que andar, y las cofradías granadinas, aunque han mejorado algo en este aspecto, llevan un paso cansino que las desluce, salvando algunas excepciones.  


Viernes Santo de 1926. La Soledad ante el Cristo de los Favores

La Soledad de Nuestra Señora salió a las dos de la tarde del Viernes Santo para asistir al Ejercicio de la Cinco Llagas ante la imagen del monumento del Cristo de los Favores del Campo del Príncipe. Allí se postra Granada a las tres de la tarde, hora nona en la que expiró Jesucristo en la cruz. Desde entonces, la Virgen hasta allí se procesiona, haciendo patente ante los ojos de los granadinos la gran Soledad de Nuestra Señora al pie de la Cruz.

Curiosamente, la cofradía llevaba como cruz de guía la que el Niño Jesús del Dulce Nombre eleva con su brazo izquierdo como símbolo del triunfo de la cruz. Y la procesión iba presidida por el hermano mayor, Manuel Pérez García, acompañado por Raimundo García del Moral, el escultor y hermano, Eduardo Espinosa Cuadros y el "cura Pepito", D. José Alonso.


1926. Cruz del Dulce Nombre como guía y nazarenos con faroles

A la Virgen, en el acto del Campo del Príncipe, se le rezó la Corona Dolorosa y se cantaron con música "Los Dolores" del maestro Bernabé. Terminado el acto, en lugar de regresar a la iglesia de Santo Domingo, siguió hasta el Penal de Belén. Donde los presos entonaron sentidas saetas a la Madre Dolorida, al pasar por aquel cementerio de hombres vivos. Desde allí, se dirigió la procesión por la Calle del Señor a la Cuesta del Pescado, bajando al Salón, Alcantarilla, San Jacinto, Ancha de la Virgen, Enriqueta Lozano, Plaza de la Mariana, San Matías, y por Jesús y María llegó a Santo Domingo, donde se le cantó el Stabat Mater, seguido de un sermón (9).

Un largo itinerario, para esta salida procesional de la Soledad de Nuestra Señora, en el que se recorrió el Barrio del Realejo, y parte del Barrio de la Virgen de las Angustias. 



1926. Primer año que acude al Campo del Príncipe

Después de la Semana Santa, en agradecimiento a la labor realizada en la fundación de la Cofradía, ésta quiere rendir un homenaje a D. José Alonso López, celebrando en su honor un banquete, que el sacerdote amablemente rechaza, y pide que el importe del mismo se destine a los pobres del Realejo. Aceptada la propuesta, la Cofradía acuerda hacer un reparto de pan, que se efectuó el día 2 de mayo en el pórtico de la iglesia de Santo Domingo. En defecto de este homenaje, la Hermandad nombra hermano mayor honorario a su famoso familiar, el “Maestro Francisco Alonso”, que acepta, representado por el sacerdote. Aquel año el compositor estrenó con gran éxito en el Teatro Apolo de París su zarzuela "La Calesera", siendo felicitado por telegrama por la Cofradía.  

El acto de entrega del nombramiento se hizo un año después en un sencillo acto celebrado el día 10 de Junio de 1927, imponiéndole por el párroco don Francisco Rodríguez Tapia la medalla de la Cofradía y entregándole un artístico pergamino realizado por el artista, cofrade y periodista Antonio Garrido del Castillo, que representaba una vista de Granada con la iglesia de Santo Domingo y debajo los escudos de los Reyes Católicos y de la Cofradía con un penitente al fondo. El acto se realizó en el salón de sesiones de la iglesia ante la imagen del Señor de la Humildad en su paso y detrás un dosel púrpura, adornado con las insignias de la Cofradía. 

El Maestro Alonso dirigió a los asistentes unas palabras de agradecimiento en las que dijo que  “(...) en esta iglesia fui bautizado y he sentido emociones de las que en la vida se olvidan, llevaré esta distinción por encima de mis éxitos y fracasos...” y no pudo continuar, porque la emoción no se lo permitió.

Parece ser, que ese mismo año Garrido del Castillo también realizó un pergamino de nombramiento de Camarera Mayor Honoraria a la Infanta Isabel de Borbón, llamada por el pueblo la "Chata", pero no he conseguido constatarlo documentalmente. 

Para costear estos inicios de la cofradía, el cabildo de la misma había fijado una cuota a los hermanos de cinco pesetas anuales. También la cofradía se financiaba con donativos de los vecinos y fieles de la parroquia. 




SEGUNDA ESTACIÓN DE PENITENCIA. NUEVO PASO PARA JESÚS DE LA HUMILDAD

Para la Semana Santa de 1927, segundo año de salida, la cofradía reforma sus hábitos, pidiéndose a los hermanos en el boletín que editaba que se envíen aquéllos a la sacristía de la iglesia para proceder a su reforma. Los estatutos preveían el hábito y el capillo morado con la capa roja, y en dicha reforma se prescribían chapines de charol negros con calcetín morado. 

En el boletín también se pide a los componentes de la cofradía infantil del Dulce Nombre, recuperada por la Hermandad ese año para procesionar el Sábado de Gloria, se midan para confeccionar el hábito, cuyo capillo era con la cara descubierta y las capas llevaban en el costado un círculo o galleta con la cruz dominica y encima una corona, escudo de la cofradía, diseñado todo por Espinosa Cuadros. 

Fue 1927 un año de importantes novedades para la cofradía. Una de ellas fue el nuevo paso con el que procesionó el Señor de la Humildad y con el que lo ha estado haciendo hasta tiempos relativamente recientes. El escultor y tallista Eduardo Espinosa Cuadros, venía trabajando en el nuevo paso de Jesús, aún en el mes de marzo de 1927, para poderlo finalizar para la Semana Santa de ese año.


1927 Hábitos con sandalia de los nazareno y directivos de la Cofradía de la Humildad
Y estuvo finalizado para su bendición en la iglesia el Domingo de Pasión, día 3 de abril de ese año, en una solemne función repleta de público y autoridades; entre éstas el teniente de alcalde, Sr. Acosta Inglot y por la Diputación, el Sr. García Ruiz; el hermano mayor de la Santa Cena, Sr. García Batlle; el decano del Cuerpo Consular, D. Vicente Ibáñez Alonso, también directivo de la Cofradía de la Humildad, Secretario de la recientemente creada Federación de Cofradía y posterior hermano mayor de la Cofradía.




La Virgen de la Soledad se había instalado en el presbiterio en el lado del Evangelio con profusión de luces y flores, y en el lado de la Epístola se había colocado en nuevo trono de Jesús de la Humildad, y sobre el mismo, la sagrada imagen. También el escultor Espinosa Cuadros había realizado las figuras para el paso de un soldado romano y un sayón.

El Cardenal-Arzobispo, Sr, Casanova, que había sido invitado para la bendición la delegó en el canónigo de la Catedral Sr. Gutiérrez Tienda, primer consiliario que tuvo la Federación de Cofradías, que bendijo también las banderas de la Santa Cena, la de la Soledad y la del Niño Resucitado o Dulce Nombre. La solemne misa cantada fue concelebrada con el Sr. Gutiérrez Tienda, D. José Alonso,  D. Emilio Peña y D. Manuel Gómez Mancilla (10). 

Desde sus inicios la hermandad dedicaba cultos a sus titulares, que consistían en un quinario en Cuaresma a Jesús de la Humildad y septenario a la Soledad de Nuestra Señora, finalizando en la función principal que este año de 1927 se celebró el día 3 de abril, Domingo de Pasión. 


1927. Paso del Señor de la Humildad, realizado por Espinosa Cuadros


El Miércoles Santo de aquel año (1927) la Cofradía presentó importantes novedades, quizá la más significativa fue el estreno del trono del Señor de la Humildad realizado por el referido escultor Espinosa Cuadros, que fue sufragado en parte por suscripción popular y que ha estado procesionándose hasta los años ochenta del pasado siglo. También se estrenaron el sayón y el soldado romano, realizados por el referido escultor, constituyendo con ello el primer paso de los que hoy llamamos de misterio de la nueva Semana Santa granadina. 

El canasto era de forma casi cuadrada, tallado en madera y dorado, cuyos cuatro costados asemejaban más bien cuatro frisos, y cuatro cartelas en cada lado; la del frontal llevaba un gran escudo de la ciudad; en la trasera el escudo de la orden dominica y en las laterales los relieves de la Oración en el Huerto y la Flagelación. En las esquinas llevaba cuatro faroles de madera con cristal opaco, después fueron cambiados por cuatro hachones de cera. 

Del centro de la parihuela sobresalía una peana en la que se asentaba la imagen de Jesús, con un mantolín púrpura que colgaba de su espalda bordado en oro, plata y sedas por las monjas dominicas en 1926. Un sayón, con una pierna sobre la peana y la otra un escalón mas bajo, pone la corona de espinas sobre la cabeza de Jesús con unas tenazas y en la otra mano sostiene el flagelo; al otro lado, un soldado romano con coraza ,yelmo y lanza ajusta la corona con un palo. Este paso fue sustituído por el actual hace no muchos años.

Ese año de 1927 los componentes de la junta directiva de la nueva Cofradía de la Santa Cena, hicieron estación con su estandarte con la Cofradía de la Humildad, pues aún no se había finalizado el paso e imágenes del misterio de la Sagrada Cena.  




También, como novedad, salió la Soledad el Miércoles Santo en la estación de penitencia. El  año anterior, como se ha indicado, sólo se procesionó el Viernes Santo, para ir al Campo del Príncipe y lo hará en el trono de Jesús de la Humildad. Así que en 1927 la Virgen salió dos veces en la Semana Santa: en la procesión de la noche del Miércoles y el Viernes Santo, en solitario, como lo continuará haciendo hasta nuestros días.


La cofradía, este segundo año de su salida, había modificado sustancialmente su itinerario con respecto al del año anterior. Fue por las calles de Carnicería, Fortuny, Santa Escolástica, Pavaneras, Colcha y Reyes Católicos, (suprimiendo la vuelta que dio en 1926 por las calles de Santiago y Molinos) . No siguió Reyes Católicos abajo, sino que, al llegar a la Gran Vía, bajó por Zacatín a la Plaza de Bibrambla, dándole la vuelta, para que fuera contemplada por el arzobispo desde su balcón de Palacio. De ahí pasó por la calle del Príncipe, donde un benefactor de la cofradía puso una pequeña tribuna con la orquesta del Maestro Vidal, para ofrecer a las imagen unas piezas del Miserere del Maestro Palacios y unas saetas cantadas por Elvira Pérez, empleada de Telefónica.

De este lugar siguió la cofradía por Puerta Real y el Embovedado a la Plaza del Campillo, sin bajar al Salón y a la Basílica de las Angustias, como el año anterior.


Imagen del Dulce Nombre de Jesús



LA COFRADÍA RECUPERA A LA ANTIGUA HERMANDAD DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS


Las Hermandades del Dulce Nombre de Jesús, nacen en los conventos dominicos, impulsadas por la Orden de Predicadores, como asociaciones contra la blasfemia. En algunos lugares llegan a convertirse en hermandades que realizaban estación de penitencia en la Semana Santa, por lo que daban culto a una imagen de un Nazareno, siendo tal la relevancia que adquieren en ciertas ciudades, como en Vélez Málaga, que llegó a ostentar, no solo la primacía sobre las otras hermandades de penitencia, sino también la exclusividad de la realización de la estación el Jueves Santo, sin que otra hermandad pudiera efectuarla ese día.

Por lo general, en estas hermandades o congregaciones del Dulce Nombre, se exigía hidalguía y limpieza de sangre a sus miembros.

La hermandad de Granada era una antigua cofradía, fundada, al parecer, en el primer tercio del siglo XVII, y que estaba aún vigente en los primeros años del siglo XX. La antigua cofradía del Dulce Nombre de Jesús fue fundada y tenía como sede canónica la iglesia del Convento de Santa Cruz la Real (Santo Domingo), de la Orden de Predicadores.

En Granada, no se conoce que tuviera carácter penitencial, ni que realizara procesión en la Semana Santa. Fue únicamente una congregación devocional, que realizaba su función principal en el mes de enero, en la fiesta de la Circuncisión del Señor, y la imagen a la que daban culto no era un Nazareno como ocurría en otros sitios de Andalucía, sino la del Niño Jesús, presentando la bella cruz tallada con los atributos de la Pasión en hueso o marfil. Estos atributos que porta la imagen nos sugiere que la hermandad pudiera haber tenido cierto carácter pasionista.

Grabado de 1802 del Dulce Nombre 

El ser las devociones del Rosario y del Dulce Nombre de Jesús, las más señeras de los conventos dominicos y las directamente impulsadas por ellos, determinaba que entre ambas hermandades, existiera una estrecha conexión  a lo largo de su devenir histórico.

Una de las más antiguas publicaciones periódicas de Granada, “El Mensajero Económico y Erudito” publicando en 1796 nos deja constancia directa de dicha relación :“ (...) la Cofradía del Santísimo Rosario en el Convento de la Santa Cruz, el día 11 celebra función principal de Instituto, con misa y sermón. Predica el Lector Don Miguel Guillén. Por la tarde Función de Dulce Nombre de Jesús, con platica. Predica el M.R.P .Fray Nicolás García y se gana indulgencia por asistir a la procesión”. Por ese tiempo, ambas hermandades, hacen coincidir el mismo día la función principal de la Virgen del Rosario con otra del Dulce Nombre de Jesús.



No obstante, esta última, celebra otra solemne función el día 1 de Enero, en que la Iglesia conmemora el nombre del Salvador, y, en un anuncio del día 29 de Diciembre de 1796, del citado medio de comunicación, la llama Cofradía, con lo que nos dice que conservaba su independencia respecto de la Archicofradía del Rosario.  

“Funciones de Iglesia.- La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús celebra solemne función en el Real Convento de la Santa Cruz de esta ciudad que da principio el día primero de Enero próximo por la mañana. Predica el R.P. Presentador, Fray Nicolás García. Asiste el Cuerpo de música de la Santa Iglesia. Por la tarde procesión que acompañará la Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario , salve y letanía y estará de manifiesto el santísimo en ambas funciones”. Es otra muestra de estrecha conexión entre ambas corporaciones. 

Más adelante, a lo largo del siglo XIX, sigue siendo patente la conexión entre la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús y la Archicofradia de Nuestra Señora del Rosario, realizando aquella un quinario los últimos días de Diciembre de cada año, en el que, se  concede por el Arzobispo 80 días de indulgencia a quienes acudieran al mismo. Así lo refleja el Diario de Granada del 26 de Diciembre de 1809, “ La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús que se venera en el Real Convento de Santa Cruz la Real celebra quinario los días el 28-29-30 y 31 de Diciembre ,celebrando solemne Función el día 1 de Enero de 1810. Será orador fray Vicente Quirós. El Arzobispo concede 80 días de indulgencias a quienes acudan al Quinario del Niño Jesús”. El quinario se celebraba con solemnidad cada tarde, asistiendo al mismo la capilla de música de la Santa Iglesia Catedral.



A lo largo del siglo XIX, con momentos de pujanza y de declive, se mantiene la cofradía, realizando sus cultos de fin de año, y participando en algunas procesiones de la ciudad como en la de Ntra. Sra. de las Angustias, cuando ésta hacia estación de penitencia en la Semana Santa, concretamente se tiene noticia de que en la procesión del 28 de Marzo de 1853, fue acompañada por cofrades del Niño Jesús de Santa Escolástica (en ese momento esta parroquial ya tenía su sede en Santo Domingo). 

También en la procesión del Santísimo que el domingo, día 5 de Junio de dicho año, se realizó desde el Convento de las Carmelitas Calzadas (Calabaceras) la acompaña esta hermandad hermandad del Dulce Nombre. Parece ser que en estas fechas de mediados del siglo había modificado su título, que aparece como,“ Real e Ilustre hermandad del Caballero de Gracia y Niño Jesús de Santa Escolástica”. 

Asimismo, se tienen noticias de esta cofradía durante la segunda mitad del siglo XIX, viniendo a quedar durante los primeros años del siglo XX, un tanto apagada, para volver a recuperarse con el auge que en los años veinte la Semana Santa Granadina. 

La imagen ha venido tradicionalmente atribuyéndose en su autoría al escultor Torcuato Ruiz del Peral. Dicha atribución nos parece errónea si se contempla las características estilísticas de la imagen que lo acercan más a estilo de Alonso de Mena y Niños Jesús a él atribuidos. 

Ya el profesor Gallego y Burín en su Guía de Granada, que dice al comentar las obras de arte de las capillas, que en la segunda de la derecha, según se entra al templo, existe una escultura del siglo XVII del Niño Jesús, conocido como el Perdido, que sin duda se refiere al Dulce Nombre.  Por lo tanto, le atribuye más antigüedad que si la obra hubiese sido realizada por Ruiz del Peral (s. XVIII).



1927. EL SÁBADO SANTO SALIÓ CON EL DULCE NOMBRE

La otra importante novedad de la hermandad en el año 1927 fue la salida, el Sábado, llamado entonces de Gloria, del Dulce Nombre de Jesús.  La Hermandad del Dulce Nombre había mantenido a lo largo de su historia estrechas relaciones con la Archicofradía del Rosario, pero en esta ocasión será la nueva hermandad de la Humildad la que organice esta procesión con el Niño del Dulce Nombre, como procesión infantil de gloria, para lo que se encargó de reunir a los cofrades infantiles para este menester y realizar hábitos con capillo descubierto y faroles.

Salió la asociada Cofradía del Dulce Nombre, en representando la Resurrección a las 9 de la noche de aquel Sábado Santo, con los cofrades noveles de la hermandad de la Humildad, que vestían hábito de raso morado claro con botonadura blanca, al igual que la capa que era de lana color  blanco; cíngulo y capillo de seda de igual color, éste sin antifaz. Portaban farolillos con asta de madera.

Al año siguiente de 1928 salió a las 7 de la tarde, junto con la nueva Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario en sus Misterios Gloriosos, con este título se fundó, pero formando un cuerpo independiente de ella. Fue por las calles de Fortuny, Santa escolástica, Pavaneras y Colcha, bajando por la de Reyes Católicos, hasta Puerta Real, Embovedado y plazas del Campillo y Mariana Pineda, para regresar por las de San Matías y Jesús y María. A la procesión acudieron los hermanos de las cofradías de penitencia existentes y cargos de las mismas (11)


1927. La Soledad en el paso del Señor  en el Campo del Príncipe con representaciones de otras cofradías


En Septiembre de 1927 hay elecciones en la hermandad de la Humildad, resultando elegido hermano mayor Vicente Ibáñez Alonso, sustituyendo a Manuel Pérez García, y de vice-hermano mayor, José Martín Lagos, que ya lo era en la anterior junta, y de secretario Antonio Barragán Fernández; el resto de la directiva estaba formada por Pedro Ros Mercader, Eduardo Espinosa Cuadros, Rafael Coca Osuna, Antonio Mejías Fajardo, Antonio Loaísa González, José Guerrero Redondo, José Palma, Agustín Suárez Méndez y Federico López. El Sr. Pérez García había sido elegido como secretario de la nueva Federación de Cofradías de Granada, que se había fundado a principios de ese año.

El acto de toma de posesión se realizó el día 8 de septiembre en el camarín de la Virgen del Rosario, asistiendo el hermano mayor de la nueva cofradía de la Santa Cena, D. Miguel García Batlle. Después todos los asistentes se trasladaron al estudio del escultor Espinosa Cuadros para admirar lo adelantado que estaba el trabajo de grupo escultórico de la Santa Cena (12).

D. Vicente Ibáñez Alonso, sería nombrado Presidente de la Federación de Cofradías, después de la Semana Santa del siguiente año de 1928. Fue el segundo presidente de los que ha tenido ese organismo cofrade. De vice-presidente se eligió a D. Santiago Valenzuela Suárez y de secretario a D. José Martín Lagos, que había sido elegido hermano mayor de la Hermandad del Rosario, y no sabemos si por esta circunstancia dejó de ser vice-hermano mayor de la Humildad. Probablemente ostentó ambos cargos, pues aún no se habían redactado las actas de la Federación, que lo prohibieran.

LA COFRADÍA HASTA LA GUERRA CIVIL

Estos años finales de los veinte del pasado siglo eran de organización y adquisición de los elementos y enseres esenciales para procesionar. La cofradía contaba con cerca de 300 hermanos y solían salir en la estación de penitencia cerca de la mitad de ellos, porcentaje muy superior al que en la actualidad participa.

También, aquel año de 1928 la cofradía, como otras, no olvidaba, aunque en esta con menor intensidad, cultivar las relaciones con personajes o instituciones. Así, nombra cofrade honorario al famoso barítono Marcos Redondo (tal vez en ello influyó el maestro compositor Alonso).




De las escasas publicaciones sobre aquella Semana Santa incipiente, una de ellas, titulada Ecce Homo en su número de 1928 hace objeto de su portada al paso de Jesús de la Humildad; también publica dicha revista, a toda página, otra de la Soledad.

La hermandad ese Miércoles Santo (1928) fue previamente por la Calle de los Molinos al Campo del Príncipe (la Gaceta del Sur, sin embargo, no da este previo itinerario), para seguir por Fortuny y Pavaneras, pero no pasó por la calle de la Colcha para acceder a la Gran Vía, sino por la Plaza de las Descalzas y Sierpe Alta (costado de la hoy Plaza de Isabel la Católica); después bajo por las calles de Cárcel y Capuchinas a la de Mesones, Santo Cristo, Bibrambla (dando la vuelta) y por Príncipe y Reyes Católicos fue al Embovedado, Campillo, Mariana, San Matías. Desde este punto, otra novedad, pasó por Navas y Plaza del Carmen, para volver a Reyes Católicos, Sierpe Alta, Descalzas, Pavaneras y entró por Girones y Ancha de Santo Domingo. Un itinerario bastante más dilatado que el de los dos años anteriores.

El Defensor de Granada decía que salió  a las 10 de la noche del local contiguo al ex-cuartel de Santo Domingo, sin que sepamos precisar si con ello se refería a la entrada del convento de Santa Cruz la Real. Abría la marcha los batidores y banda de cornetas del Regimiento de Artillería; la cruz de guía, anotando que era de marfil y concha, por lo que creemos que era la del Dulce Nombre, que tiene incrustaciones de este material u hueso, y a sección de niños penitentes del Dulce Nombre con faroles; representaciones de otras cofradías y secciones de nazarenos del Cristo de la Humildad delante de este paso, del que partían unos cordones que cogían los cofrades de honor, quizás como un antecedente de los manigueteros; detrás representaciones de las hermandades de la Santa Cena y del Rosario y los presbíteros Francisco G. Tapia, Peña González y Gómez Mancilla; el hermano mayor, Sr. Ibáñez; concejales Anel y Giménez y el teniente coronel de Infantería, Sr. Taboada. Fueron 180 nazarenos, más los cargos.




En tan minuciosa descripción, no se menciona la presencia de la Virgen en esta procesión de 1928, ni en la Gaceta del Sur; parece que no salió para dejar su presencia sólo en la procesión del Viernes Santo al Campo del Príncipe. Cerraba la banda de música de Churriana de la Vega y dirigía la procesión el los padres Alonso y Gómez de Tejada. Regresó ya de madrugada y se entonaron múltiples saetas (13).

El Miércoles Santo de 1929 otra cofradía compartía ese día con la de la Humildad: la de Ntra. Sra. de las Angustias de Santa María de la Alhambra. Ya se habían cubierto todos los días de Semana Santa con Cofradías, adelantando la Humildad su horario de salida a las 7 de la tarde. La Virgen de la Soledad, seguía realizando solamente su procesión al Campo del Príncipe a las dos de la tarde del Viernes Santo.


Notable hermanamiento existía entre las hermandades de la iglesia de Santo Domingo (Humildad, Rosario y Santa Cena),  que reunía casi un tercio de las que componían entonces la Semana Santa granadina; tres hermandades que se habían fundado por impulso de la parroquia y de los grupos parroquiales, (aún no habían vuelto los dominicos a su iglesia y convento después de haber sido exclaustrados en 1835). En este sentido las vemos participar unas en las estaciones de penitencia de las otras y celebrar actos conjuntamente. Así, en 1929, vemos que dos directivos de la Humildad, portaban los cordones del paso de la Virgen del Rosario, como invitados de honor, y los de esta cofradía asistir al Campo del Príncipe con la Soledad de Nuestra Señora.



Ese año de 1929 salió otra vez la hermandad filial del Dulce Nombre el Sábado Santo a las nueve de la tarde, con sus cofrades juveniles y el hermano mayor y presidente de la Federación, Sr. Ibáñez Alonso y el director espiritual Gabriel Gómez de Tejada. Lo acompañó musicalmente la banda del Ave María. Una hora después, salió la Hermandad de la Virgen del Rosario en sus Misterios Gloriosos. Las dos hermandades fueron por el mismo itinerario. 

La Federación había organizado ese año, para el Domingo de Resurrección, una procesión con el Resucitado de Santa Ana (en realidad era el Señor de los Dolores, titular de una antigua hermandad, convertido en Resucitado). A la procesión acudieron nazarenos de todas las cofradías.

La cofradía iba a recorrer el Miércoles Santo de 1930, prácticamente el mismo itinerario que el año anterior: de placeta de Fortuny a Pavaneras y Plaza de las Descalzas, Sierpe Alta, llendo a la Plaza de Bibrambla y saliendo por Lineros, Mesones y Puerta Real, Reyes Católicos, Plaza del Carmen, Navas y San Matías, Pavaneras, Girones y Ancha de Santo Domingo.

El Viernes Santo de 1930 acudió la cofradía al Campo del príncipe en la hora acostumbrada acompañada de la hermandad, su hermano mayor y el de la Santa Cena, Sr. García Batlle, así como representaciones de otras cofradías y de la Banda de cornetas y tambores del Regimiento de Artillería nº 2. El acto fue masivo como en años anteriores. Se entonaron saetas y plegarias de los barítonos Julio Vidal y Manuel Romero, acompañados por la capilla de música sacra (14).


También salió el Dulce Nombre el Sábado Santo delante de la procesión de Nuestra Señora del Rosario, yendo ambas por el mismo itinerario, como de costumbre,

En 1931 se produce la novedad de que el no sale el Sábado Santo el Niño Jesús del Dulce nombre, pero sí parece que lo hizo, según el periódico El Defensor de Granada, el Miércoles Santo con la Cofradía. Tampoco lo hizo la Virgen del Rosario a la que se le asignó, por vez primera, un día pasionista en su camino para convertirse en cofradía netamente de penitencia.  

La prensa citada describía la procesión de la Humildad de 1931, diciendo que abrió la procesión la guardia municipal montada; la cruz de guía y ciriales; y 24 adolescentes y niños, a los que llama Facundillos, vestidos con su hábito peculiar, sin cubrir el rostro, y portando faroles, antecediendo al Niño Jesús con la cruz a cuestas. En realidad la imagen del Dulce Nombre, nunca se ha representado con la cruz al hombro, sino presentándola triunfante. No sabemos si verdaderamente ese año la llevó al hombro, como decía el periódico, o apoyada en él, o, cosa más improbable, es que se hubiera utilizado ese año la imagen del Niño Jesús de Pasión de Manuel González, que tienen las monjas del cercano convento de los Ángeles, que si lleva la cruz a cuestas. 


La Soledad en Campo del Príncipe en 1931

A la Soledad este año, o alguno de los dos anteriores, se le había realizado un sencillo paso que consistía en un moldurón de madera tallada sobre el que descansaba la imagen y su adorno de rocas, plantas, flores y velas. Al salir el Miércoles Santo con el Señor, hubo de fabricarle un paso propio, que ya también utilizará, aunque no siempre, para su procesión del Viernes Santo.

LOS  DESASTRES DE LA GUERRA. CRISIS EN LAS COFRADÍAS

Terminada la Semana Santa de 1931 se produce la venida de la II República con la renuncia y exilio de Alfonso XIII. Unos tiempos difíciles se avecinaban a nuestra nación, agudizándose los conflictos sociales y políticos en España. Tema éste tratado en suficientemente en otros artículos de este blog y que ahora sólo la trataremos de forma esquemática. 

Las revueltas sociales que se producen inmediatamente en el año 1931 y siguientes, unido a la antirreligiosidad y anticlericalismo que imperaba en parte de la sociedad española; el incendio de algunas iglesia, conventos (la Hermandad del Santo Vía Crucis perdió su imagen y enseres), de negocios, teatro del Campillo Alto y de la sede del periódico Ideal, crearon un clima propicio para que las cofradías vieran inseguras sus estaciones de penitencia. 


El llamado Cristo de las Lañas de la Plaza de San Miguel Bajo, destruido en esos años


Tras deliberación en el seno de la Federación de cofradías, estas decidieron suspender los desfiles procesionales de Semana Santa en los años 1932,1933 y 1934. En su lugar, de acuerdo con el arzobispado, se celebró estos años un Vía Crucis en el interior de la Catedral. 

En 1932 el vía crucis catedralicio es presidido por el Cristo de la Sacristía de la Catedral y asisten las cofradías con sus hermanos de paisano y el Cristo en un trono de adelfas, claveles y lirios blancos es alumbrado por once hermanos con cirio, uno por cada cofradía de las existentes. Delante del Crucificado iba la capilla de música de la Catedral, cantando plegarias y salmos que los fieles contestaban. Finalizó el acto multitudinario con el Miserere de Otaño (15).

El vía crucis del siguiente año de 1933 se celebró a las 7 de la tarde con la imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia (Silencio). El acto había estado precedido de una setena a la Virgen de los Dolores. Sí acudió, también, una gran muchedumbre al acto de las tres de la tarde ante el Cristo de los Favores, a pesar de la insistente lluvia, acto al que no asistió la Soledad de Nuestra Señora.

El hermano mayor de la hermandad de la Humildad y presidente de la Federación, Sr. Ibáñez Alonso, falleció a principios de 1934, reuniéndose el pleno de la Federación de Cofradías el día 27 de febrero para nombrar a D. Miguel García Batlle, hermano mayor de la cofradía de la Santa Cena (16). Como hermano mayor de la Cofradía de la Humildad sucedió al Sr. Ibáñez, D. Francisco Conde Teruel.

El de 1934 se celebró el vía crucis a las cinco de la tarde por las naves de la Catedral, igual que los anteriores, con la imagen del Cristo de la Esperanza, imagen de Pablo de Rojas, que se guarda en la Sala ce Beneficiados de la Catedral. Fue en el paso de la Virgen de la Alhambra y ese año se acordó por parte de la Federación de Cofradías que las hermandades asistieran con sus hábitos, aunque los tuvieron que vestir en la sacristía de la Catedral, aunque la procesión partió de la Capilla Real. Algunas cofradías, como esta de la Humildad, no quisieron participar vistiendo su hábito y tuvieron que ir detrás del paso del Cristo de la Esperanza.



La Semana Santa de 1935 constituyó un paréntesis de respiro para las cofradías en esos años treinta; había ganados las elecciones l coalición de partidos de derecha, que suavizó las prohibiciones de años anteriores y las hermandades se aprestaron a realizar sus estaciones de penitencia.

No todas salieron, las ubicadas en barrios más alejados del centro de la ciudad, como la del Silencio o los Favores, no se decidieron a salir; en lugar de estos Crucificados salió por vez primera el de la nueva cofradía de los Escolapios con la imagen del Cristo de la Sangre de San Ildefonso, titular de una antigua cofradía del convento de la Merced. La de la Humildad si lo hizo el Miércoles Santo y, también, la Soledad acudió al Campo del Príncipe el Viernes Santo para el acto de las tres de la tarde y parece que los siguientes años también lo hizo.

Viernes Santo 1935. Ideal de Granada
Ese año de 1935 el itinerario que siguió la cofradía fue: Carnicería, Fortuny, Pavaneras, Colcha, Reyes, Plaza Nueva, Elvira, Cetti Merien, Gran Vía, Zacatín, Bibrambla, Arco de las Cucharas, Mesones y Puerta Real, Reyes Católicos, Sierpe Alta, Plaza de las Descalzas, Pavaneras, Santa Escolástica, Girones y Ancha de Santo Domingo.

De 1936 a 1939, año este último en que finalizó la Guerra Civil, no hubo celebraciones públicas de la Semana Santa. La situación de guerra fratricida no permitía hacer unas celebraciones procesionales; También, en los anteriores años, gran parte de las cofradías sufren una desorganización en sus juntas de gobierno, quedando algunas sin hermanos mayores y disminuido sus cofrades, muchos de estos habían fallecido en la contienda civil.

La Federación contadas veces se reunió en estos años, representando a la misma, al menos en la celebrada el 31 de enero de 1937, el escultor Espinosa Cuadros. También la Cofradía celebró su quinario al Cristo de la Humildad en 1938, probablemente los otros años también lo efectuaría.

LOS AÑOS CUARENTA


1940. Viernes Santo Foto de "Patria"

Finalizada la guerra en abril de 1939 las cofradías no estaban preparadas para realizar sus estaciones de penitencia; había que comenzar a organizarse de nuevo y no se puso salir procesionalmente en la Semana Santa de ese año. Sí se celebró el acto ante el Cristo de los Favores del Viernes Santo, acudiendo al mismo la Cofradía de la Humildad con la Virgen de la Soledad de Nuestra Señora.


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Todo empezó a normalizarse en el año 1940, en que ya, preparadas las cofradías, realizaron todas estación de penitencia pública por las calles de la ciudad, manteniendo la cofradía de la Humildad el Miércoles Santo como día de sus estación o procesión. Asimismo, la Soledad salió el Viernes Santo al un Campo del Príncipe abarrotado de gente, apretada, incluso, en sus calles circundantes.

Sin  embargo, no salió la hermandad con la imagen del Dulce Nombre o Niño Jesús Resucitado, quizá no estuviera la hermandad preparada para realizar ese año una tercera procesión. Pero no tenía el propósito de suprimirla, pues volverá a organizarla en 1943.

Al año siguiente (1941) modificará, después de quince años, su día de salida procesional, cambiandolo al Lunes Santo, junto con las cofradías del Rescate y de los Dolores. Se había sustituído su puesto en el Miércoles Santo por dos nuevas cofradías fundadas: la del Cristo del Consuelo (Gitanos) y la del Cristo de la Expiración (Escolapios).




Otra vez, en 1942, la cofradía vuelve a elegir un nuevo itinerario para el lugar de ir al centro por Carnicería y Pavaneras, dirigirse a la Cuesta del Progreso y, desde la Plaza de Mariana Pineda, ir a la Calle de San Matías, Navas, Plaza del Carmen, Reyes Católicos, Gran Vía, Cárcel, Elvira, Plaza Nueva, Reyes, Sierpe Alta, San Matías y otra vez volvió en el regreso por la Cuesta del Progreso.

En 1940 se había implantado por vez primera por la Federación de Cofradías una Carrera Oficial, situando la tribuna en la Plaza del Carmen, pero dando su frente a la Calle de Reyes Católicos, pero en 1942 dicha tribuna se sitió junto a la fachada del Ayuntamiento, accediendo a ella las cofradías por la calle de Navas. Esta disposición de la tribuna será variada en otras ocasiones posteriores.

Por el año de 1942 - es probable que se hiciera también en 1941-, se le daría un aspecto diferente al paso de la Soledad de Nuestra Señora, todo cubierto de flores y plantas, delante de la Virgen se incluyó una abundante candelería de velas, formando el típico bosque de cera.


Foto del Diario Patria de 1942

Ese año, también, la cofradía había hecho una reforma de los hábitos nazarenos. Se pidió a los cofrades que acudieran a la calle Rejas de la Virgen nº 29, domicilio del vice-hermano mayor, para cambiar los hábitos antiguos por los nuevos. Éstos eran de color negro y capilla blanco de seda o material parecido, y se suprimió la sandalia y se introdujo el zapato negro y calcetines y guantes blancos (17).

Una anécdota sobre la antiguo túnica: parece que el antiguo hábito no era del agrado de muchas personas, comentando el periódico "Ideal", que el color violáceo que tenía el antiguo, había provocado que la gente le pusiera el mote de "los feícos", cosa que con el cambio, seguía comentando el periódico, se había visto en la calle una cofradía renovada. Ese año, también se estrenaron nuevas potencias para el Señor de la Humildad y báculos para los mayordomos o cargos, por donación del hermano mayor Sr. Conde Teruel, cuyo cargo ostentaba desde 1934. 


Viernes Santo de 1942. La Soledad, cuajada de flores y velas, junto al Señor de los Favores, al que se  había puesto una escalera para acceder al besapies.
La Virgen, también acudió el Viernes Santo ante el Señor de los Favores exultante de flores y velas para el rito de la "Tres de la Tarde", mientras una fervorosa Granada rezaba hincada de rodillas y pedía sus Tres Favores. Después se organizó un besapies al Cristo, pudiendo acceder a sus plantas por medio de una escalera que se colocó ese año ante el monumento.

La hermandad se solía reunir en sus sesiones o cabildos en la sacristía de la iglesia de Santo Domingo (Convento de Santa Cruz la Real), siendo en estos años párroco, y probablemente, director espiritual de los hermanos, D. José María Martín González, realizando los quinarios de Cuaresma, únicos cultos internos que solían tener las cofradías en estos años.

En 1943, seguía la hermandad realizando su salida el Lunes Santo, al igual que las hermandades del Rescate y de los Dolores, y lo hizo, adelantando un poco su horario a las 8:30 de la tarde, bajando por la Cuesta del Progreso pero con nuevo itinerario, porque la tribuna se había vuelto a colocar en Plaza del Carmen, aunque haciendo frente a la calle Reyes Católicos. En esta ocasión de la Plaza de la Mariana fue al Campillo Bajo, Embovedado, Puerta Real, Reyes Católicos, Gran Vía, Cárcel, Elvira, Plaza Nueva, Reyes, regresando a su templo por Sierpe Alta, Descalzas, Pavaneras, Girones y Ancha de Santo Domingo.

Ese año abría la comitiva la guardia municipal de gala y la banda de cornetas y tambores de Infantería y los nazarenos del Cristo con hábito negro y capillo blanco. Al Señor de la Humildad se le pusieron dos candelabros de arbotante a ambos lados de los sayones y de su peana; iba escoltado por la Guardia Civil. Después los nazarenos de la Virgen de la Soledad, y detrás de ella las hermanas de mantilla, representaciones de clero y autoridades civiles, militares y de la Diputación, cerrando la banda del Frente de Juventudes.

La Virgen, que en esta época se la atribuía a José de Mora al igual que el Cristo, iba, según la descripción que hace la prensa sobre un calvario de flores blancas, con dos filas de velas largas delante, sobre candeleros, y un florero detrás de la cruz.



En 1943, vuelve a salir el Sábado Santo a las 7:30 de la tarde la imagen del Dulce Nombre o Niño Jesús Resucitado, que no lo hacía desde el año  1931. El Niño llevaba una  bella túnica bordada en sedas, probablemente de las que se conservaran de los cultos de su antigua hermandad.

La hermandad venía estos años solicitando de la Federación una subvención, dada su escasez de medios económicos, para poder sacar la procesión del Resucitado del Sábado Santo, no lo consiguió en 1943, pero sí en 1944. La subvención de 500 pesetas, se le dio a su representante en dicho organismo, Sr. Loaisa González, probablemente, vice-hermano mayor de la cofradía (18).

Curiosamente, la prensa no solía publicar fotografías del paso del Cristo de la Humildad; son mucho más abundantes la de la Virgen de la Soledad, quizá por el impacto que producía al salir el Viernes Santo en el acto multitudinario y devoto ante el Cristo de los Favores. Podríamos decir, utilizando el vocabulario actual que era mucho más mediática, sobre todo, en una Granada más mística que la actual.


Dulce nombre cuando sale otra vez en 1943

En la Semana Santa siguiente de 1944, la hermandad vuelve a cambiar su día de salida procesional al Martes Santo, día en que salía la Esperanza, Vía Crucis y Sentencia, en un esquema que se acercaba ya al actual, y que duró bastantes años. Aún en este año, estaba al frente de la hermandad, como hermano mayor, D. Francisco Conde Teruel.

Comenzó ese año su estación de penitencia a las ocho de la tarde, media hora antes que el año anterior. Eran deseos del Cardenal Parrado que las hermandades no se encerraran en sus templos de madrugada, ello unido al aumento de cofradías (ese año salió las nuevas hermandades de la Sentencia y de la Oración en el Huerto), provocó que se adelantara su horario, para incluir ese día a la de la Sentencia. Ese año llevó la cofradía las bandas de Artillería y la del Hospicio. 


Humildad 1944. Diario Patria.
La Virgen sobre un moldurón de madera labrada en barroco, que hacía de respiradero, aunque se portaba sobre ruedas, iba con profusión de flores y candelabros.  Este año parece que estrenó la cruz del Calvario con imitando la madera al carey y con remates barrocos tallados y dorados, es más que probable que la realizara Espinosa Cuadros. Sin embargo, al acto del Viernes Santo llevó, quizás para mayor austeridad, la cruz plana de madera.


Soledad 1944. Diario Patria
Y el Sábado de Gloria, salió a las 6:30 de la tarde, por segundo años en esta etapa, el Dulce Nombre, con cofrades menores de 14 años y con el acompañamiento musical de la banda del Hospicio. En la tribuna estaba el teniente de alcalde de la ciudad, Sr. Martín Campos, y los señores Pérez de Herrasti y Narciso de la Fuente, secretario de la Federación.


Campo del Príncipe 1944.

La calle de Ángel Ganivet se había abierto de nueva factura, demoliendo parte del barrio de la Manigua, y la Cofradía de la Humildad, en 1945, modificó por esta zona su itinerario, pues de la Cuesta del Progreso se dirigió a la calle de Reyes Católicos, para pasar por la tribuna oficial y seguir el  mismo itinerario de años anteriores, en el que llegaba a la calle de Elvira y Plaza Nueva. 

Por algunas fotografías de estos años el paso de la Soledad solía ir rodeado de unos nazarenos-costaleros vestidos al modo "egipcio" y con gran profusión de largas velas. Pero en 1945, se disminuyen y acortan las velas, añadiendo unos candelabros de guardabrisa muy peculiares en pasados siglos.


Soledad con costaleros externos a la egipcia. Foto de Eco de Granada publicada en 1946, pero, probablemente la foto es de 1943.


Soledad, Martes Santo de 1945


1946. Nuestra Señora de la Paz, una Dolorosa para paso de palio

La hermandad decide que para la Semana Santa de 1946 procesionar una Dolorosa de vestir a la que dar culto y realizar con ella, bajo palio, la estación de penitencia del Martes Santo.

Para este cometido encargó al escultor y hermano de la cofradía, Eduardo Espinosa Cuadros la Dolorosa de vestir a la que se bendice el Domingo de Ramos, día 14 de abril, con la advocación de Nuestra Señora de la Paz. La Virgen, siguiendo la tradición de nuestras antiguas Dolorosas se la viste con peto triangular bordado con flores y corazón traspasado, colocado sobre la saya.


1946. Ntra. Sra. de la Paz de Espinosa Cuadros
No llegó a salir con el palio en 1946, como la hermandad se proponía; lo hizo sobre un canasto de cuarterones, bajo el que se le puso, a modo de respiradero, el moldurón labrado en dorado de la Soledad de Nuestra Señora. La alumbraban cuatro grandes faroles en las esquinas y dos altos grupos de flor en la trasera del paso.




Ese año de 1946 salieron el Martes Santo seis hermandades, porque el Lunes Santo se habían suspendido por la lluvia y, por ello, la del Rescate la trasladó ese año a este día. También salió por vez primera la Virgen de la Aurora. 


En estos años las cofradías solían, a veces, cambiar sus itinerarios conforme a las decisiones de la Federación de Cofradías de variar la colocación de la tribuna oficial de la Plaza del Carmen, bien situándola frente a la calle de Reyes Católicos (entonces entraban por Puerta Real) o ante el Ayuntamiento, en cuyo caso, entraban a ella por la calle de Navas. En 1946, vuelve a ponerse la tribuna ante el Ayuntamiento y la hermandad ha de entrar por calle de Navas y abandona la Cuesta del Progreso y va por Jesús y María.

En 1947 la hermandad vuelve a salir con el paso de Ntra. Sra. de la Paz, sin palio, escoltada por la Policía Nacional y con copioso número de representaciones militares. No sé con certeza si este año la imagen fue la que hiciera Espinosa Cuadros u otra Dolorosa que salió al año siguiente de 1948. 

Viendo los detalles de la fotografía de 1947, creo que la Dolorosa de la Paz, que ese año llaman Soledad, fue una imagen que se veneraba en el Beaterio de Recogidas, que también salió en 1948. La razón que a ello me induce es que la imagen de Espinosa Cuadros tenía las manos separadas y ésta, que además, en la prensa viene con el título de Soledad, las tenía entrelazadas. La foto que insertamos a continuación es de 1947 con la imagen presentando sus manos unidas, por lo que tuvo que ser la Soledad del Beaterio de Santa María Egipciaca, ubicado en la calle de Recogidas.


La nueva Dolorosa va en el paso, que también realizara para la Soledad de Nuestra Señora Espinosa Cuadros

De dicha imagen de vestir del Beaterio, la recoge Manuel Lirola y Fernando López en su libro Historia Gráfica de la Semana Santa de Granada en una fotografía de 1948 (foto proporcionada por Jorge Martínez) con la imagen de la Dolorosa del Beaterio, imagen antigua de la Escuela Granadina, que lleva manto negro bordado en realce y con las manos entrelazadas, que parece la misma que la de la anterior fotografía. Por ello, resumimos que la imagen de Espinosa salió sólo en 1946 y la del Beaterio de Santa María Egipciaca en 1947 y 1948. 

El año de 1947 es el último del que poseo datos de la salida del Dulce Nombre de Jesús. Como se ha anticipado, la Cofradía de la Humildad recibía una subvención por parte de la Federación de Cofradías para sacar esta procesión del Sábado de Gloria, pero dicho organismo cofrade se negará en 1947 a concederla con la escusa baladí de que las actividades de dicha Federación finalizaban el Viernes Santo y que la procesión del Dulce Nombre era de gloria. La Cofradía en vista a las escasez de medios económico decide suprimir la salida procesional del Niño Jesús (19).

Sin embargo, la llama seguía viva y aunque el los siguientes años no saliera la imagen, si se formalizaría una  Asociación del Dulce Nombre de Jesús y Milicia Angélica a principios de los años cincuenta del pasado siglo, que se dedicará a dar culto a la imagen y procesionarla. Así, en 1952 tenemos noticia de que dicha asociación celebró el día 2 de marzo unos ejercicios espirituales: A las seis de la tarde, en Santo Domingo, ejercicios con la asistencia de la Asociación del Dulce Nombre de Jesús, celebrándose a las siete la procesión (20). 

Al año siguiente, crean un centro social de reunión para los jóvenes asociados y anuncian la invitación a todos aquellos que desearan pertenecer a la asociación, de la que era presidente el joven Jacinto Morente; vice-presidente, José Galán Gordillo Moreno, secretario, Rafael Castillo y tesorero, Miguel Pérez Quirantes (21). Dada la composición de esta junta, creemos que eran personas pertenecientes a la Hermandad de la Humildad, que habían ideado una forma de dar culto al Niño del Dulce Nombre. También celebraban cultos de triduo y función a primeros de enero, festividad del Nombre de Jesús.



De esta asociación, ligada sin duda a la Cofradía de la Humildad, tengo noticias de cultos hasta 1955; probablemente duró algunos años más.

Ciertas reformas se realizan en 1949 en la escena del paso del Señor de la Humildad; se le suprime el soldado romano y el sayón, para dejar sólo la imagen de Jesús, al que se le rodea de seis candeleros con cirios. De esta forma irá también en 1950, sólo que con 4 candeleros y cubriendo al Señor una clámide roja. Esta innovación durará sólo hasta 1953 en que vuelven a aparecer dichas figuras en el paso.


Señor de la Humildad sin sayones en 1949
Humildad 1950




Por estos años de finales de los cuarenta y principios de los cincuenta del pasado siglo, el Martes Santo sólo salía procesionalmente, el paso de Jesús de la Humildad, reservándose el de la Soledad de Nuestra Señora para su procesión del Viernes Santo al Campo del Príncipe. Así seguirá hasta 1953 en el que vuelve al Martes Santo la Virgen de la Soledad, restaurándose sus dos tradicionales salidas. 

Se le habían suprimido al paso los candeleros de velas y los de guadabrisas, para ponerle tulipas en los costeros y los cuatro faroles del paso del Señor. Casi con este aspecto irá el paso bastantes años, hasta que se le empezara a realizar el actual.

La Virgen, aunque desde su primera salida la habían sido acompañada por señoras vestidas con la clásica mantilla, no se había creado formalmente un cuerpo de camareras hasta el año 1950, y que llega a ser con el tiempo muy numeroso en participantes. También por estos años se nombra al Cuerpo de Funcionarios de Oficinas Militares hermano mayor honorario de la hermandad, aunque ésta no era muy dada a estos nombramientos.


1953, la Soledad vuelve al Martes Santo

Ese año de 1953, en el que la Federación de Cofradías había acordado volver a organizar la procesión del Resucitado con la imagen que se conserva en la iglesia de Santa Ana, celebrándose la misma la mañana del Domingo de Resurrecció. La Cofradía de la Humildad fue la que prestó el paso del Señor para portar la imagen del Resucitado, poniendo en él cuatro hachones en las esquinas, en lugar de sus típicos faroles.


!953. El Resucitado por la Tribuna en el paso de la Humildad

Por estos años de mediado de la década de los cincuenta vuelven a salir acompañando al Señor las figuras del soldado romano y el sayón ( en 1953 ya lo hacía), y en 1955 se realizan algunas innovaciones y modestos estrenos. Al paso del Señor se le hacen unas maniguetas en oro viejo, así como faldones nuevos, y el de la Virgen, también, estrena faldones, que serán bordados con el escudo de la hermandad al siguiente año de 1956. Asimismo se completan los faroles que faltaban y que portaban tradicionalmente los nazarenos (22).

En cuanto a la procesión de las dos de la tarde del Viernes Santo de ese año (1955), la hermandad decide que se realicen las siete estaciones del misterio de los Siete Dolores de la Virgen.


                              1953. Foto de Patria


Comienzan los signos de la crisis de la Semana Santa

Desde los años veinte del pasado siglo, la Semana Santa de Granada empieza a recuperarse. Había pasado una larga travesía en las catacumbas de la historia tras los acontecimientos adversos para las hermandades, que se producen en el último cuarto del siglo XVIII con la Ilustración y sus normas restrictivas y de control a estas asociaciones de la religiosidad popular. 

A esos años, le sigue un siglo, como el XIX, pleno de antirreligiosidad y de conflictos bélicos, como la Guerra de la Independencia, en la que el invasor francés ocupa los conventos granadinos, sede de la mayor parte de las antiguas hermandades, a las que expulsa de ellos. 

Algunas cofradías, como la de Ntra. Sra. de la Consolación, buscan refugio en iglesias o conventos femeninos, ésta última lo hace en San Matías a finales del siglo XVIII, o la Soledad en Santa Paula hacia 1836. La mayor parte de las que supervivieron no superaron la Exclaustración de conventos de 1835.

Pero en los años veinte del siglo pasado una ola de nuevas fundaciones de hermandades hace renacer la Semana Santa de Granada, con un esplendor no esperado. Le sigue tras la  Guerra Civil, más de una década de prosperidad, que empieza a empañarse hacia mediados y finales de los años cincuenta.



Diversas fueron las causas de la decadencia que va a sufrir nuestras hermandades en las dos décadas siguientes (años sesenta y setenta). Dichas causas ya se han señalado en otros trabajos publicados en este blog y, obviamente, no las vamos a repetir.

Ya estos signos de crisis se mostraron en 1953, (era presidente D. José Gómez Sánchez Reina), año en el que las cofradías estuvieron  a punto de no salir por falta de medios económicos y de apoyo de las instituciones políticas y de comercio granadino. Se produjo un enfrentamiento en la Federación sobre la cuestión y después de la votación las cofradías decidieron salir a sus estaciones de penitencia. La de la Humildad votó por la salida. 

Para evitar el costo de las bandas de música alguna cofradía como la de la Santa Cena organiza una de cornetas y tambores vestidos sus componentes de nazarenos, que la Cofradía de la Humildad sacará en 1957, abriendo su procesión, delante de la cruz de guía, que años atrás realizara Martínez Olalla, también utilizará ese año la banda de música de la Diputación Provincial.

En 1955, se elige vice-presidente de la Federación de Cofradías al hermano mayor de la Cofradía de la Humildad, D. Arturo Gómez Sánchez-Reina, durante el mandato como presidente de D. Eladio Lapresa Molina, por un decreto de 31 de enero del arzobispo de entonces, D. Rafael García y García de Castro. D. Arturo era en esos momentos secretario de la Federación de Cofradías; lo había sido desde 1952.


Humildad 1956. Con velas delante y candelabros a los lados

En 1957, un estreno significativo dará parte de la impronta actual que tiene la imagen de la Soledad: la gran diadema de orfebrería, realizada por el taller granadino de Moreno Grados. Antes la imagen había utilizado una pequeña antigua, probablemente la primitiva de las misma. Ésta diadema antigua la seguirá utilizando en su capilla.


1957. Primer año que salió con la diadema de Moreno
Eran tiempos del mandato como hermano mayor de D. Arturo Gómez Sánchez Reina, y la diadema fue bendecida e impuesta a la Virgen el domingo día 7 de abril de ese año, al final del triduo tradicional que se ofrece a las imágenes en la Cuaresma. La presea se le impuso por el obispo de Foochow (China), de la Orden de Predicadores, ayudado por el Padre Crespo, muy conocido en los círculos cofrades de entonces.




Foochow era el lugar donde fueron martirizados los dominicos San Juan Alcober y San Francisco Serrano, y el obispo que impuso la corona a la Virgen fue el español D. Teodoro Labrador, exiliado del régimen comunista de China; luego volvería a la China nacionalista (Taiwan), donde murió en 1974 (23)


Fotos cedidas amablemente por D. Manuel Fernández La-Chica. El hermano mayor, D. Arturo y Dª. Josefa Montalvo. 1957.
La diadema fue "Ofrenda de doña Josefa Montalvo Jiménez, camarera mayor de la cofradía". No sabemos con esta frase, si Dª. Pepita Montalvo, como cariñosamente la llamaban los amigos, había donado la diadema o simplemente la ofreció en el acto para que el obispo la impusiera. Esta señora era madre de D. Francisco Gómez Montalvo, presidente de la Federación de Cofradías y fundador de la Cofradía de las Penas, entonces hermanos de la Humildad.


El Obispo de Foochow y el Padre Crespo imponiendo la diadema

Unos años antes, a principio de la década de los cincuenta, los dominicos habían vuelto y se habían hecho cargo de su convento de Santa Cruz la Real, suprimido en 1835 y exclaustrados los frailes. También, se hicieron cargo de la parroquia de Santa Escolástica, trasladada en el siglo XIX a la iglesia dominica del convento: Santo Domingo. 

Por su parte, el paso del Señor de la Humildad, cuyos faroles de las esquinas, que hiciera Espinosa Cuadros, se habían trasladado al paso de la Virgen, en 1956, se le ponen unos candelabros a los costados del Cristo y, delante de la imagen, unas velas. Pero todo esto se suprimirá al año siguiente de 1957, para poner unos cirios en hachones en las esquinas del paso. También se retrasara la figura del soldado romano a la parte posterior del paso. 


Humildad con la innovación de los cirios de esquina de 1957

El Cristo de la Humildad con hachones
Las cofradías, en los años en los que la autoridad eclesiástica era severa a la hora de exigir que hicieran sus estaciones de penitencia para que estuvieran en cerradas en sus templos antes de medianoche, los recorridos los realizaban de forma dinámica, de forma que, era común que sus itinerarios los completaran en unas tres horas. Parece que en estos años de final de la década de los cincuenta se había relajado esta exigencia, y las cofradías empezaron a ser lentas en su discurrir; problema que aún no se ha solucionado en la actualidad.

Así, la Cofradía de la Humildad en el año 1958, que era la primera del Martes Santo, tardó tres cuarto de hora en pasar por la tribuna oficial, lo que motivó el retraso de las otras tres (Aurora, Vía Crucis y Sentencia). La del Santo Vía Crucis, que era la tercera, mostraron sus directivos su enfado, cruzando la comisión de venia por las filas de la segunda, la de María Stma. de la Aurora, y llegando a pedir la venia y denunciar los retrasos que se habían producido, provocándose la consiguiente tensión.


En 1958 se elevó el paso añadiendo un respiradero de rejilla
Como ha ocurrido casi siempre, por disidencias de determinados directivos de otras cofradías, en 1959, se funda la Hermandad de Jesús de la Paciencia y María Santísima de las Penas. Serán algunos hermanos de la Cofradía del Jesús de la Humildad y de la de Nuestra Señora del Rosario, ambas con sede en Santo Domingo, los que fundan esta nueva cofradía en la iglesia de San Matías. Era la última cofradía que se fundará en esta segunda etapa de fundaciones que comenzó al finalizar la Guerra civil, en la que se erigieron diez cofradías, aunque sólo perduraron nueve ( no lo hizo la de los Estudiantes).  

Personas como los señores  Francisco Gómez Montalvo, Serafín López Cuervo, Luis García Alix y otros pertenecientes a dichas cofradías de Santo Domingo fueron los fundadores de esta nueva y última hermandad de dicha etapa. 

Para ayudar a esta nueva hermandad en sus primeros pasos la Federación de Cofradías le dio una subvención de 2.000.-Ptas., lo que motivó que el hermano mayor de la Humildad, D. Arturo, reiterara la solicitud a de este organismo de que se le costearan los gastos de la procesión al Campo del Príncipe del Viernes Santo. Dejó, veladamente, el hermano mayor  la amenaza de suprimir esta procesión, contestando dicha Federación con la posibilidad de sanciones en tal caso.


Camareras de la Soledad de Nuestra Señora en el Campo del Príncipe. Granada Gráfica principios de los años sesenta

Años sesenta y setenta. Se profundiza la crisis de la Semana Santa

De forma paulatina, las dificultades, principalmente de tipo económico de las cofradías y de cambio de costumbres y hábitos en la sociedad de desarrollo que comienza en estos años (televisión, coche, huida a las playas y campo...etc.), resta hermanos a las cofradías y público en las calles durante la Semana Santa. También, la fuerte emigración contribuyó de forma eficaz a que la base de las hermandades formada por el estamento popular fuera disminuyendo el substrato humano y de tradición de las mismas, que se había forjado en las décadas anteriores.


Humildad 1960

Tampoco fue ajena a esta crisis la disminución de población en barrios populares, como el Albaicín, San Lázaro o Realejo, donde tenían su sede gran parte de las cofradías, en los que familias completas habían trasladado su domicilio a barrios de nuevo cuño, como el Zaidín o La Chana.

Pocas novedades, a no ser de carácter negativo, ofrecen las cofradías en los años que  transcurren entre 1960 y 1976. La cofradía de la Humildad no se pudo sustraer de este ambiente negativo, y más teniendo en cuenta su carácter popular y de barrio. Es significativo que pocas hermandades conserven en esta época libros de actas en esta época. 


Soledad 1960
En estos años la cofradía se dirigía directamente a la tribuna oficial instalada en la Plaza del Carmen ( en 1959 y 1960 se instaló en la Calle de A. Ganivet) por las calles Ancha de Santo Domingo y Jesús y María, abandonando otros itinerarios anteriores como fueron los de Pavaneras- Sierpe Alta (esta calle había desaparecido al realizarse la Plaza de Isabel la Católica) o el de la Cuesta del Progreso. 

También era usual que la Virgen procesionara el Martes Santo con el humilde paso de cuarterones que le realizara Espinosa Cuadros con el pequeño respiradero barroco, y que el Viernes Santo fuera al Campo del Príncipe con el paso de Jesús de la Humildad.


Humildad 1962 por calle de Ganivet

Lluviosos fueron algunos años de la década de los sesenta, suspendiendose la procesión del Martes Santo en 1963. Después de esperar una hora la hermandad se decidió a salir, pero tuvo que regresar inmediatamente desde la calle de Jesús y María por el fuerte aguacero. Las otras dos cofradías del día: Vía Crucis y Aurora (la Sentencia había pasado en 1961 su estación de penitencia al Domingo de Ramos), también suspendieron su procesión; la Hermandad de la Aurora hubo de regresar a San Miguel desde el minarete de la iglesia de San José.


Soledad 1962
Volvióse a repetir la presencia de la lluvia en el Martes Santo de 1964, en esta ocasión el tiempo no daba lugar a dudas y la hermandad suspendió su salida en este año. Las otras dos cofradías (Vía Crucis y Aurora) si lo hicieron y se vieron sus cortejos deslucidos por la inclemencia del tiempo. No impidió, sin embargo, que la Soledad de Nuestra Señora llegara ante el Cristo de los Favores el Viernes Santo a la hora de la Expiración de Jesucristo. 

Las fuertes lluvias de estos años provocaron el derrumbe de muchas cuevas en el Sacromonte, que quedó bastante despoblado, Barranco del Abogado y Ribera del Beiro, desahuciando a miles de familias, que fueron alojadas en barracones en la Virgencica y Chana.


Soledad 1963 ante los Favores

No ocurrió así al año siguiente de 1965 en que pudieron salir las tres cofradías del día, pero con cambio de hermandades: la de la Aurora pasó a realizar su estación de penitencia al Lunes Santo, aunque en 1966 volvió al Martes Santo, y la de los Escolapios del Cristo de la Expiración fue trasladada al Martes Santo, quedando este día de 1965 con la Humildad, Vía Crucis y Expiración. Este año llevaba una cruz de guía sencilla, tan sólo un madero realizado de un tronco de árbol.

Se había abierto la Plaza de Isabel la Católica y la hermandad, después de darle la vuelta a dicha plaza, entró en el Realejo por la calle de Sancti Espíritu y Pavaneras. Ya no llegaba a la Plaza Nueva por Elvira, aunque en años posteriores daría una vuelta por Gran Vía, Cetti Meriém y Joaquín Costa para dirigirse al Realejo.
Soledad. Martes Santo 1966

Por estos años de mediados de los sesenta a la Soledad se le había cambiado la cruz plana de 1944 con remates tallados en pan de oro, que quedará para la capilla, por otra más sencilla de tipo arbóreo y sin remates. Asimismo, se le habían suprimido los faroles de las esquinas y sustituidos por cuatro macizos globulares de clavel blanco en dichas esquinas. También había cambiado la flor de su calvario introduciendo en él abundantes y espesos claveles blancos con tallo; semejante exorno presentará en los siguientes años. Habían desaparecido la mezcla de calas y claveles blancos característicos de otros años.

El paso del Cristo de la Humildad, sin embargo, poco había variado con los años si exceptuamos la ubicación de las dos figuras del sayón y soldado romano, la sustitución de los faroles de esquina primitivos por hachones y la agregación del respiradero de rejilla, cambios producidos en los años cincuenta y que hemos comentado.


Humildad 1967
Otro año lluvioso fue 1969 aunque dicho fenómeno meteorológico respetó un Martes Santo frío y desapacible, en el que estuvo el ministro de Comercio, Sr. García Moncó, presenciando en la tribuna de la Plaza del Carmen las cuatro cofradías del día. Se había declarado la Semana Santa de Granada como evento de interés turístico nacional (24).

Muy dada en estos tiempos la hermandad a variar sus itinerarios, en 1969 adoptó el siguiente: Salió ese año hacia las calles de Pavaneras y Sancti Espíritu, cruzando la calle de Reyes Católicos fue por Joaquín Costa Cetti Meriem Gran Vía y Cárcel Baja, pasando por la puerta de la Catedral a Plaza de las Pasiegas, Colegio Catalino. Bibrambla, Arco de las Orejas, Santo Cristo, Mesones Ganivet, Cuadro San Antonio, Navas y Tribuna y Reyes Católicos. Regresó por Plaza Isabel la Católica, San Matías y Jesús y María.

Si bien la hermandad se libró de la lluvia el Martes Santo, no pudo hacerlo el Viernes Santo; a las dos de la tarde cayó un aguacero que hizo a la hermandad suspender la procesión con la Soledad de Nuestra Señora al Campo del Príncipe, en el que, no obstante, se celebró por el arzobispo, Mons. Benavent Escuín, el acto de Adoración a las Cinco Llagas con la muchedumbre bajo paraguas.


Viernes Santo Campo del Príncipe. Foto 1968 Antonio Padial




La Soledad va con el paso del Cristo y su respiradero de rejilla. Foto de 1968. Antonio Padial


Saliendo del Campo del Príncipe. Foto Antonio Padial 1968




Los años setenta. Se agudiza la crisis de la Semana Santa

Será en la década de los años setenta cuando la crisis de la Semana Santa y de las cofradías se muestre con toda su crudeza. Las subidas de los costes hicieron peligrar a más de una cofradía; el comportamiento de los hombres de trono, chantajeando a las hermandades en mitad de sus itinerarios para exigir más emolumentos que los pactados previamente, bajo amenaza de abandonar la procesión y dejar los pasos en la calle, eran algunas de las dificultades que se iban a presentar esos años.


En 1970, aún era hermano mayor D. Arturo Gómez Sánchez-Reina, y lo seguirá siendo algunos años más
, siendo vice-hermano mayor Francisco García Mendoza. No era una excepción esta dilatación de los mandatos, eran años en los que los hermanos mayores se perpetuaban en el cargo durante dos o tres décadas, D. Arturo lo llevaba siendo desde 1954. En justicia, este hermano mayor también hubo de sufrir la larga crisis, y su amor a los Titulares le haría no abandonar la responsabilidad, cuando escasas o ningunas personas estaban dispuestas a asumirla. 




Esta permanencia en los cargos no ayudaba a superar la crisis, sino todo lo contrario; ello provocaba la huida o el alejamiento de los hermanos jóvenes de la cofradía y el adocenamiento o conformismo de los directivos, que por otra parte, tampoco era atractivo, debido a las dificultades económicas, el hacerse cargo de la responsabilidad de la hermandad.  

Volvió el mal tiempo en la Semana Santa de 1970, aunque permitió que las cuatro hermandades del Martes Santo realizaran sus estaciones de penitencia con otra novedad en los itinerarios: el paso obligatorio por la Plaza de Bibrambla; después de la tribuna de la Plaza del Carmen, las hermandades entraron por la calle de Salamanca para dar la vuelta a Bibrambla y salir la calle Príncipe y Reyes Católicos, hacia la Plaza de Isabel la Católica, a la que no dieron la vuelta.


Soledad 1970

Al acto del Campo del Príncipe no acudió la Soledad de Nuestra Señora, pues aquel Viernes Santo llovió con intensidad y la cofradía hubo de suspender su salida, celebrándose, no obstante, el acto multitudinario ante el Cristo de los Favores bajo los paraguas.

En aquellos primeros años de la década se produjeron algunas novedades, como   el cambio parcial del hábito de los hermanos. Desde mediados de los años cuarenta, los hermanos vestían túnica de color negro y capillo blanco, en estos años setenta se cambiará el capillo blanco por otros morado, siguiendo los cargos con capa roja.

Pero los efectos de la crisis se hicieron notar en 1971, año en el que la cofradía no pudo realizar su estación de penitencia, tampoco la hermandad de los Escolapios la pudo realizar, quedando ese año el Martes Santo sólo con sólo dos cofradías: el Santo Vía Crucis y la Aurora. 

El representante en la Federación de la Hermandad de la Humildad, D. Jacinto Morente, ya había comunicado a este órgano cofrade en febrero de ese año, que la hermandad no saldría ni el Martes, ni el Viernes Santo, por falta de medios económicos, si no recibía ayuda de la Federación. Solamente la intervención del Sr. Ocaña Carmona, el Sota, representante de los de vecinos del Realejo, pidiendo que no se perdiera un acto tan tradicional y devoto, el del Viernes Santo, hizo reconsiderar su postura a la Federación, que concedió a la hermandad la cantidad de cinco mil pesetas para la procesión del Viernes Santo (25). Un fuerte aguacero deslució esta procesión, cuando la Virgen regresaba a Santo Domingo.

Al siguiente año (1972) la hermandad hizo su estación de penitencia del Martes Santo, pero sólamente con el paso del Señor de la Humildad, si bién, la Soledad realizó su salida de la tarde del Viernes Santo en el paso del Señor al que se le habían sustituido los hachones de las esquinas por macizos de claveles blancos (26).


Soledad 1972

Al Señor de la Humildad ese año de 1972 se le suprimió el respiradero de rejilla para ponerle el de la Virgen tallado y dorado, también se le volvieron a cambiar los hachones de las esquinas para ponerle sus antiguos faroles de madera dorados. La Virgen saldría, también, al Campo del Príncipe en el paso del Señor, sin dichos faroles.


Humildad 1972

Tampoco iba a salir con los dos pasos el Martes Santo de 1973, sólo lo haría con el del Señor, y muy humildemente, pues no llevó el paso labrado por Espinosa Cuadros, solamente unas parihuelas con faldón y cubiertas de flores constituyeron el "trono" de Jesús de la Humildad (27). Finalmente se decidió procesionar a la Virgen, aunque hubo incidentes con los costaleros profesionales.



La Cofradía también había acortado sensiblemente su itinerario, para ir por las calles Jesús y María, San Matías y Navas a la Plaza del Carmen y regresar directamente, sin ir a Bibrambla, por las calle de Reyes Católicos y Pavaneras, hacía la Plaza de Fortuny; itinerario que seguirá los siguientes años. Asimismo, había adelantado su hora de salida a las 8:15 de la tarde.

Pero la Soledad no faltó estos años a su cita del Viernes Santo, quizás los gastos volviera a pagarlos la Federación de Cofradías, como había ocurrido en 1971, y que venía reclamando la hermandad desde hacía bastantes años. A esto se unió, que en abril de 1972 fue elegido presidente de la Federación el hermano mayor de la Cofradía del Señor de la Humildad, D. Arturo Gómez Sánchez-Reina, aunque sólo estuvo un año en este cargo federativo, había sido vice-presidente de ese organismo durante el mandato de D. Eladio Lapresa Molina (1955-1970).


Nos atreveríamos a decir, que en estos años constituía una verdadera heroicidad estar en la responsabilidad de las cofradías y de su Federación, organizar sus estaciones de penitencia y allegar para ello medios económicos que no aparecían por ninguna parte. En esta situación se  hacía bueno el dicho popular de que "donde no hay harina todo se vuelve mohina" y los conflictos se sucedían en el seno de la Federación por diversas cuestiones. D. Arturo sin poder enmendar la situación presentó su dimisión de Presidente de la Federación tras la Semana Santa de 1973.


1974. Soledad con nuevos faroles de esquina

No obstante las dificultades, la Virgen estrena en 1974 unos faroles de orfebrería plateada para las esquinas del paso, seguramente realizados por el taller granadino de Moreno Grados, situado en la Cuesta de Gomérez. Sin embargo, parecen los mismos que llevaría el Cristo en 1985. 

Como el paso del Cristo había recuperado sus faroles antiguos, que eran los que sacaba la Virgen, cuando se optó por poner cirios en las esquinas del paso de Jesús, la Virgen se vio sin estos faroles y se optó por poner macizos de clavel en las esquinas de su paso. Probablemente se pusieron dichos macizos de forma provisional, hasta poder costear unos faroles, que fue lo ocurrido en 1974.

En 1975 llegó a su punto más álgido la crisis de la Semana Santa granadina; trece de las veinte cofradías que existían entonces decidieron no salir a realizar su estación de penitencia por carecer de medios económicos suficientes, entre ellas, la de Jesús de la Humildad. Se barajó, incluso, por la Federación de Cofradías, sustituir las estaciones de penitencia por un vía crucis en la Catedral.

Gran revuelo se formó en la ciudad, que no vino demasiado mal a las hermandades, pues diversos organismos oficiales como el Ayuntamiento y la Diputación aumentaron sus subvenciones, pero el comercio y los hoteles respondieron con la ridícula suma de 7.000.-Ptas. No se resolvía el asunto pero se aminoraba su gravedad. Finalmente fueron seis hermandades las que no salieron en Semana Santa (Entrada en Jerusalén, Rescate, Oración en el Huerto, Expiración, Penas, Sentencia y la de los Ferroviarios que había desaparecido).

Las trece que hicieron estación la realizaron en penosas circunstancias casi todas ellas: la Humildad sólo salió con el paso del Cristo, aunque la Virgen lo hizo el Viernes Santo; la del Rosario salió con la Virgen y el Señor de las Tres Caída sin el tercer paso del Cristo de la Expiración; la del Silencio tuvo que salir con el Cristo de la Misericordia sin el paso, en parihuelas con la imagen en posición horizontal; el Cristo de los Favores no salió, sólo la Virgen de la Misericordia y sin palio.



Humildad 1976

Años de renacer 1976-2000

Una Semana Santa disminuida, como no se recordaba en su historia reciente, se puso de manifiesto en 1975, era el crudo exponente de más de quince años de decadencia. Sin embargo, sirvió de revulsivo para iniciar su recuperación en 1976; lenta, en principio, pero que la llevó al notorio esplendor del que actualmente goza.

Cuando las cosas y problemas llegan a un punto insostenible actúan de resorte, provocando la reacción. Eso ocurrió en el año 1976 y siguientes en los que, además, comenzará una nueva fase de fundaciones de hermandades, que empezó con la Hermandad de la Concepción, y la resolución del problema de los costaleros llamados profesionales, fundándose cuadrillas cofrades.

La Hermandad de la Humildad comenzó un ilusionante proyecto: realizar un nuevo paso para que Virgen, el suyo lo había desechado hacía algunos años, quizás por no estar en buenas condiciones de conservación, y utilizaba unas parihuelas cubiertas de flores y el paso del Señor en la tarde del Viernes Santo. También, había dejado de ser hermano mayor, D. Arturo Gómez Sánchez Reina, que con sus directivos, había logrado mantener con vida a la hermandad en las difíciles décadas en que la había dirigido. 

D. Arturo sería nombrado en 1978 hermano mayor horario y perpetuo de la cofradía. Dos nuevos hermano mayores conducirán a la hermandad en estos años de tímida recuperación: Adolfo Castillo Nogueras y Jacinto Morente Moreno, éste último inició su mandato en 1979, experimentando la hermandad un considerable aumento de sus nómina de hermanos y formalizando sus cultos a lo largo de todo el año.


El Señor de la Humildad con el sayón al que popularmente se le conoce como "El Bizco"

En 1976, saldrá la cofradía con una banda de cornetas y tambores vestidos sus componentes de nazareno, abriendo el desfile. Este grupo que se había creado por la Cofradía de la Santa Cena, vistiendo túnica blanca y capillo rojo. Su finalidad no era otra que ahorrar los gastos de una banda. También asistió la banda de la O.J.E de Montefrío (Organización Juvenil, ligada al régimen franquista); en los siguientes años utilizará la de Otura. Poca gente en las calles había ese Martes Santo, con sólo dos cofradías (Vía Crucis y Humildad), a las que les llovió en el itinerario.

Eran años en los que la Virgen de la Soledad la llevaba el capataz Antonio Sánchez Osuna "Antoñín" con un nuevo y novedoso andar, que decíamos, "sevillano", con costaleros de las primeras agrupaciones de aficionados que se estaban creando; y en 1979, "Antoñín" trajo costaleros de la nueva hermandad de la Concepción para el paso de la Soledad. El paso del Señor de la Humildad iba con ruedas, y así, evitar el costo importante de los costaleros profesionales.

La procesión de la hermandad al monumento del Cristo de los Favores seguía en estos años subvencionándose por la Federación de Cofradías, en 1978, con la cantidad de 10.000.-Ptas, con esa misma cantidad subvencionó a la Hermandad de la Concepción (Concha), que salió por vez primera ese año.

Nuevo cambio general de itinerario se produce en 1978. Las hermandades en su deseo, ya largamente manifestado desde 1940 de entrar en la Catedral para realizar la estación de penitencia, consiguen en ese año que se les autorice a llegar ante la fachada y puertas principales de dicho templo. Para ello, después del paso por la tribuna de la Plaza del Carmen se dirigieron por la calle Príncipe a Bibrambla, Pescadería, Marqués de Gerona y Pasiegas, pasando a continuación por el Pie de la Torre. La Hermandad de la Humildad regresaría por la calle de Elvira, Plaza Nueva y Sancti Spíritu.

El paso de la Virgen presentará un original exorno de clavel rosa, en contraposición del blanco con el que tradicionalmente se las adornaba. El año anterior ya se realizó un experimento de mezclar el clavel blanco con el rosa, y un centro de gladiolos detrás de la cruz. El paso de la Virgen, aunque portado el Martes Santo por un grupo de costaleros de la escuela que se estaba creando en el Realejo, al utilizar el paso del Señor el Viernes Santo lo hacía con ruedas.


Humildad 1981. Paso aún sobre ruedas


En 1980, quedará configurado el Martes Santo como permanece en la actualidad, al pasar la Cofradía de Ntra. Sra. de la Esperanza a este día, aunque aún no se había fundado la de la Lanzada (1984), y la de los Escolapios no salió 1976, aunque en 1977 lo hizo el Viernes Santo, y sólo con el Cristo, para dejar de salir durante varios años, hasta 1981. El Martes Santo lo formarían ese año de 1980 las cofradías de la Humildad, Vía Crucis y Esperanza.

El movimiento costalero seguía creciendo en los dos últimos años, viniendo a ser un revulsivo que iba contagiando de cierto vigor y entusiasmo a unas hermandades decaídas; también iban a ser fuente de algunos conflictos.


Cruz de Guía de la Hermandad, que realizara Antonio Moreno Carrasco; la anterior la había realizado Martínez Olalla

La Hermandad de la Humildad empezaba a ver plasmados ciertos proyectos, como el nuevo paso neobarroco de la Virgen, que salió en 1981 con el respiradero tallado, pero aún sin dorar. Lo tendrá completamente terminado en 1983, tanto en talla, como el dorado de sus dos piezas: canasto y respiradero, trabajo debido a los profesionales granadinos de este arte, Manuel Cuerva, en cuanto al dorado, y Antonio Moreno Carrasco, en lo relativo a la talla. El adorno floral también iba evolucionando con un calvario apretado de clavel blanco, que mezclaba en la delantera la flor rosa con la blanca. 

Un nuevo hito consigue la hermandad en el año 1982: la obtención de casa de hermandad . En este renacer de la Semana Santa granadina las actividades se multiplicaban en las hermandades, para lo que se necesitaba un local para llevar muchas de ellas a término; allí donde celebrar cabildos y juntas, conservar libros y enseres de diversa naturaleza. La Hermandad de la Humildad tendrá su primera casa de hermandad en el Realejo, barrio donde se fundó, y en la calle Escutia, entre las calles de los Molinos y la de Santiago.  

La Virgen con el nuevo paso en 1983, utilizando los faroles de orfebrería de 1974


La Virgen será portada en 1983 por costaleros propios, que será el inicio de este cuerpo de la hermandad que se desarrollará a partir de dicho año.

Ese año no fue el único estreno pues también se bordó el primer "Senatus" de la hermandad, realizado por un grupo de hermanas, y el estandarte de la cofradía con el emblemático gallo. La hermandad entraba en una fase de actividad no conocida desde hacía muchos años. 

Ello se unió a la realización, en 1981, de un boletín de información a los hermanos, una de las primeras hermandades en hacerlo, aunque podríamos decir, que la primera en realizar una publicación, puesto que en 1927 ya emitía un boletín de información a los cofrades, que con el tiempo dejó de publicarse. Por ello, se puede decir que esta hermandad fue pionera en este tipo de publicaciones.

También esta hermandad, cantera de jóvenes cofrades, como se ha dicho, tuvo la iniciativa de crear el "Pregón de la Juventud" en el año 1982, para el fomento de jóvenes oradores de nuestra Semana Santa, y de lo que no me cabe duda que saldrán pregoneros oficiales en el futuro. Las Madres Mercedarias, realejeñas, con muchas décadas en el barrio, ofrecen su salón de actos para la celebración de estos pregones juveniles en su colegio instalado en el palacio neoclásico de los Marqueses de Villa Alegre, en la Plaza de los Tiros. 


Palacio de Villa Alegre (Mercedarias)

Por allí, cada Martes Santo, pasa Jesús de la Humildad y la Soledad de Nuestra Señora, para recortar siluetas y pasos, sobre la piedra forjada por cinco siglos de historia de otro palacio-fortaleza, el de los Tiros, de los Granada-Venegas, descendientes de la casa real nazarí. 


Casa del padre Suárez (archivo de la Real Chancillaría) y Casa de los Tiros


Este tiempo del inicio de los años ochenta del pasado siglo será, asimismo, el comiendo de la fundación de bandas musicales cofrades, contando con una la nueva Cofradía de María Santísima de la Estrella, que acompañó a Jesús de la Humildad en la Semana Santa de 1982 (seguramente algunos años más lo haría). Como anécdota diremos que al llegar a la tribuna oficial, dicha banda entonó el beetoviano Himno de la Alegría. 

Eran otros tiempos, que aunque aún no estén muy lejanos, en la actualidad quizá nos parecería inconcebible estas actuaciones, pero ello nos da idea de cuánto ha cambiado nuestra Semana Santa en todos sus aspectos.

"Antoñín", capataz de la Virgen, guiaba ese año (1982) a los costaleros de la Soledad, que marchaban al compás de la música de la Banda Municipal de Alhendín. El trono llevaba un bellísimo frontal de orquídeas de tonalidad rosa pastel, color que se iba imponiendo en este paso, tradicionalmente de flor blanca.


"Senatus" 1983. Foto A. Padial

La Virgen ya tenía nuevo paso y la hermandad estaba decidida a sustituir el paso antiguo de la Jesús de la Humildad, que realizara en 1927 el escultor Espinosa Cuadros, que parece que la hermandad no ha conservado, pese a su interés artístico e histórico. Pero lo que se decidió fue que el paso nuevo de la Virgen pasara a ser el del Cristo y a la Soledad de Nuestra Señora realizarle otro con otra concepción distinta al realizado recientemente.




El nuevo paso de la Soledad sería en estilo neobarroco tallado en madera caoba por Antonio Moreno Carrasco, tallista granadino, combinada las talla con piezas de orfebrería en plata de ley, que realizó el taller sevillano de Hijos de Juan Fernández, que continuará realizando otras obras para la hermandad.

Este cambio de pasos se realizará en la Semana Santa de 1985. El Señor irá durante varios años, con el paso y faroles de esquina que se le había realizado a la Virgen en 1983. Estos nuevos pasos ya no llevaban ruedas -quizás esta fuera una de las razones para sustituir el paso primitivo- la existencia de un cuerpo de costaleros propios las hacía innecesarias. 


Humildad 1985. Comienza a utilizar el nuevo paso de la Virgen y sus faroles

También, ese año de 1985, quizá fuera el primero en la historia de la hermandad en el que Jesús de la Humildad apareció en el paso exento de las figuras del soldado romano y del popular sayón, el "Bizco". Seguramente este experimento se debiera a la razón de comprobar el efecto artístico que resultaba la figura del Señor en soledad; quizá también, para aligerar el peso del paso este año que se llevaba por costaleros, que aún no serían muy abundantes en la cofradía. Será José Carranza Camero, quien ejercerá de capataz del paso del Señor en esta época de mediados de los años ochenta y principios de los noventa del pasado siglo.

A pesar de ello, Jesús llevaba en las trabajaderas de su paso 32 jóvenes costaleros, marchando al compás de los redobles de los tambores en los vaivenes característicos del caminar sobre hombro; aún faltarían algunos años para que se produjera el cambio a costal. Cerca de sesenta años a Jesús de la Humildad lo habían procesionado con ruedas.


El guión en esa època

En el taller de bordado de las hermanas cofrades se realizarán estos años diversas insignias para la estación de penitencia, como el guión de la hermandad, el estandarte de las camareras o el estandarte del gallo, insignia muy característica de esta cofradía. Durante el mandato de Jacinto Morente Moreno, una nueva presentación de la hermandad en su estación de penitencia y en sus cultos se apreciaba de forma contundente.


La Virgen, ese año de 1985, salió sobre el nuevo canasto en ebanistería y talla aún sin barnizar, primera fase del paso del tallista Moreno Carrasco. Al no contar aún con respiradero, se le puso en su lugar una randa de encaje dorado. Asimismo, careció de faroles en las esquinas, puesto que éstos habían pasado al paso del Señor, y en su lugar, llevó unos discretos ramos de flor (al parecer, orquídeas).





El paso de la Virgen se terminará de labrar por Moreno al año siguiente (1986), para ser barnizado en color caoba y en su totalidad para la Semana Santa de 1987. Calvario de clavel rosa pálido y de apretada espesura contrastaba con las esquinas sin farol, que presentaban un combinado de iris color lila y blanco, para rematar en el ya clásico centro de gladiolos rosas, tras el pie de la cruz.


Soledad 1986
El nuevo paso de la Virgen llevaba cuatro cartelas de plata en el canasto y otras cuatro en el respiradero, que se realizaron en el taller sevillano de Hijos de Juan Fernández, así como, los llamadores de ambos pasos, de dicha orfebrería que en estos años trabajará para la Hermandad de Jesús de la Humildad. 

La cartela frontal del respiradero representa el escudo de la hermandad y el resto los Dolores de la Virgen: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, Jesús perdido en el templo, el encuentro en la calle de la Amargura, Crucifixión, Descendimiento y Soledad de la Virgen, todas talladas en relieve. Doce farolillos de plata  con vela en la mesa sobre la que descansa el canasto iluminan de forma tenue la talla caoba del canasto. 


Soledad 1987

Estas cartelas se fueron realizando de forma progresiva, de modo que en 1987 se estrenaron las cuatro ubicadas en el canasto. También se llevó a efecto ese año la elaboración del libro de reglas con tapas de orfebrería de Manuel de los Ríos (Sevilla), y en 1988, fueron los doce farolillos de la mesa. Quedaba la orfebrería del respiradero que se hiría completando después. 


Soledad 1988. Estreno de tulipas con casquillo
Un año convulso el de 1988 en el que las cofradía estuvieron decididas a no salir por la supresión del Gobierno de la festividad del día de la Inmaculada Concepción, decisión que no podían aceptar las hermandades, tan ligadas históricamente al cumplimiento de esta festividad, incluso por voto y mandato de los estatutos de muchas de ellas.

El día 15 de febrero de ese año la Real Federación de Cofradías tomó la decisión por 25 votos a favor y 2 abstenciones de no salir en Semana Santa como signo de protesta. Después con la promesa de las autoridades públicas de restablecer la fiesta en 1989, las cofradías optaron por salir, excepto la hermandad del Cristo del Consuelo (Gitanos) y la de las Penas. 


Cartela frontal del respiradero de la Virgen con el escudo
de la hermandad. De Hijos de Juan Fernández

También, se estrenarán en 1988 nuevos faroles en las esquinas del paso en orfebrería dorada, realizados en Sevilla por la orfebrería de Hijos de Juan Fernández, que también había realizado el llamador. Estos faroles sustituirán a los plateados, que fueron procesionados antes por la Virgen. La imagen del Señor de la Humildad se la elevará en el paso mediante una peana dorada para mejorar su visibilidad.



En el Martes Santo de 1989 vuelven al paso de Jesús de la Humildad las figuras del sayón y del soldado romano, que habían estado cuatro años sin formar parte de él, y este año, una vez restauradas por el escultor Miguel Zúñiga volvieron a ocupar su sitio en el paso. El soldado romano, que Espinosa Cuadros lo realizó de talla completa, en ese año se sobrevistió con traje y capa, además de ponerle un nuevo casco con plumero.

El Señor estrenaba nuevas potencias de plata sobredorada en oro, realizadas por Hijos de Juan Fernández y a la Soledad de Nuestra Señora se le realizó otra diadema para procesionar por los mismos orfebres sevillanos.

Por estos años será hermano mayor de la hermandad, Joaquín León Guerra, conocido cofrade y titular del establecimiento culinario "Bar León", en la calle del Pan, detrás de Plaza Nueva, y verdadero centro de reuniones cofrades e impulsor de actividades de este tipo, como el concurso fotográfica anual sobre nuestras hermandades de penitencia. 

Hay que resaltar la labor del cuerpo de camareras de la cofradía, cercano a cumplir cuarenta años, pero que en estos años ochenta y noventa del pasado siglo representaba con su labor un gran apoyo a la hermandad, especialmente aquéllas que formaron taller para realizar piezas de bordado y otras, contribuyendo a  la correcta presencia de la hermandad en los actos públicos, como la estación de penitencia. En estos años de finales de los ochenta ejercerá el cargo de camarera mayor, Leonor Gómez Castillo, con un número de camareras cercano a las 400 (28).




La Hermandad estaba creciendo en estos años, tanto en hermanos, que se contabilizaban alrededor de 800, como en actividades, pasos y enseres. También recupera su tercera procesión, esta vez en el Domingo de Resurrección con la rama juvenil de la cofradía, volvían a salir los facundillos, después de cuarenta años sin hacerlo. Ya no vestirán los facundillos con traje nazareno y cara descubierta, portando aquellos típicos faroles de hasta. Pero sí saldrán en enjambre bajo las andas y alrededor del paso del Niño Jesús; lo pasearán entre campanillas de barro tocando alborozados la gloria de la Resurrección por las calles del Realejo.

La corporación nazarena entraba en los años noventa habiendo sensiblemente mejorado en todas sus manifestaciones (cultos, enseres, pasos, actividades culturales y religiosas), y sobre todo, en sus estación de penitencia. La presentación de la cofradía en la calle se estaba convirtiendo en modélica; nada recordaba a aquella hermandad con retrasos a la hora de su paso por la tribuna oficial y con cierta desorganización y abandonos en las filas de nazarenos y mantillas. 

Por otra parte, la forma correcta de llevar los pasos por sus capataces se había convertido en un ejemplo a seguir, acumulando, especialmente, a su regreso al templo infinidad de personas alrededor de los mismos, embelesadas por la manera de andar de los costaleros. También, la hermandad había cambiado de bandas de música, marchando detrás de los pasos en 1990 la de cornetas y tambores del Dulce Nombre de Marchena, de esta localidad sevillana, el año anterior(1989) había sido la municipal de Alfacar y la granadina de María Stma. de la Estrella ambos años.


1990. Costaleros de la Humildad, algunos de evidente juventud. Revista Gólgota 91´.
Nuevos faroles también llevará la Soledad en 1990, los que en la actualidad aún mantiene. En orfebrería de plata de los Hijos de Juan Fernández, de presencia más alargada que los anteriores, casi globulares, y rematados con corona. La Virgen con calvario partido repleto de clavel rosa en el canasto y unos sencillos ramos de gladiolo rosa y clavel blanco en las esquinas del respiradero; tras la cruz, el ya tradicional centro de gladiolos rosa, color que en esta etapa va ser el característico del paso.

Viernes Santo 1990. Ante el Cristo de los Favores
En Guadix se había fundado en 1989 la Hermandad de Jesús de la Obediencia, demandando esta cofradía a la de la Humildad el padrinazgo en esta fundación y en la bendición de su titular, realizado por el escultor sevillano Bonilla Cornejo. Por este motivo, en 1991, asistió dicha hermandad accitana con una representación de nazarenos a la estación de penitencia del Martes Santo de la hermandad granadina. Asimismo, hizo donación de la cruz arbórea que lleva la Soledad tras de sí (29).

En esta época de la Cofradía, que pudiéramos calificar como de luces, de salida paulatina de unas décadas de estancamiento, también, la aquejaban ciertas sombras de conflictos internos en 1992, que la hermandad, no obstante, parece que resolvió, podríamos decir, dentro de casa. Nombró un gestor que resolviera los problemas presentados con un equipo de personas. Dicho gestor fue Abelardo García Domínguez, que al poco tiempo ostentaría el cargo de hermano mayor. La hermandad continuó su marcha, pues pronto nuevos proyectos la esperaban.


1992 Humildad por la Pescadería
Normalidad, no obstante, en la salida procesional del Martes Santo en el que las imágenes titulares salieron a su itinerario llevadas con primor, mimo y compás por sus costaleros bajo las órdenes de Francisco Carranza en el paso del Señor, y José Manuel Almendros en el de la Virgen de la Soledad. Ya no estaba "Antoñín", maestro de capataces, en el paso de Nuestra Señora, pero su impronta permanecía. El último año que dirigió su paso fue en 1990.

Dados los limitados medios económicos de las cofradías, en todas las épocas éstas recurrían a la búsqueda de personas o entidades que ejercieran cierto mecenazgo a su favor. Tras diversos contactos con la firma Hipercor, en 1993, se la nombra, a través de su directivo Ramón Burgos, hermano mayor honorario de la cofradía, entregándole un pergamino pintado por Hipólito Llanes, con la fachada de Santo Domingo y los titulares de la hermandad. Bandas granadinas este año los acompañarán: la banda de la "Estrella", seguía al Señor de la Humildad, como todos estos años, y la nueva Agrupación Cristo del Consuelo a la Soledad de Nuestra Señora.


Humildad por Bibrambla

Entre el sonido de más de trescientos niños con campanillas de barro llevaron a Jesús del Dulce Nombre por las calles del Realejo el Domingo de Resurrección de 1993, que iba sobre unas andas de la Hermandad de las Penas. Fue por la Cuesta de Aixa y Ancha de la Virgen hasta el Salón y regresó por la Cuesta del Pescado, llegando hasta el Campo del Príncipe, donde una masa infantil lo esperaba. No llevaba este año la bella cruz con los atributos de la Pasión en hueso o marfil.


Dulce Nombre 1993
La hermandad en estos años de principios de los noventa del pasado siglo completará de forma notable sus insignias, renovando con ello las que quedaban de épocas pasadas, especialmente, la nueva cruz de guía, en caoba, la realizó Antonio Moreno Carrasco con el escudo de la cofradía, regatón y asas de plata, que estrenará en la Semana Santa de 1994, y acometerá los referente al cuerpo litúrgico de cada paso (pertiguero, dalmáticas, ciriales, incensarios, navetas y dos bocinas y otras dos al año siguiente). El trabajo de costura se realizó en el taller de la hermandad de gloria de Ntra. Sra. de la Salud de Sevilla y el de orfebrería por el habitual de Hijos de Juan Fernández.




A la cruz, ante la que está sentada la Soledad y de la que pende el sudario, se le ponen cantoneras e "Inri" de orfebrería de plata en 1993, así como, dos faroles más pequeños que los de esquina (de un solo cirio) para los costeros o entrecalle a ambos lados de la imagen. 

También, se pondrán cuatro ángeles de igual orfebrería, realizados por Hijos de Juan Fernández en 1995, para ubicarlos en las cuatro capillas de la esquinas del respiradero. Con ello, y con nuevas ideas, se irá formando este bello y elegante paso de la Soledad de Nuestra Señora. 


Soledad 1994. Foto Gólgota 94´. La Virgen lleva una peana
de madera en consonancia con el resto del paso, supriniendole la de flores
El paso del tiempo había hecho mella en las tallas del Cristo de la Humildad y en la Soledad de Nuestra Señora, que se someten a restauración por el restaurador Francisco Marín Cruces, bajo el patrocinio de Hipercor. La Soledad la restauró durante el verano de 1994, presentando el resultado el día 18 de noviembre en la sede de la cofradía. La Virgen recuperó lágrimas caídas de su rostro y los tres clavos en el regazo, aparte de reparación de pérdidas, pintura y grietas.

Para la Cuaresma de 1995, Marín tenía terminado el trabajo del Cristo, que fue presentado con una conferencia en la iglesia de Santo Domingo, sede de la hermandad, en la que expuso con detalle y diapositivas los trabajos realizados.

1995. La imagen con el restaurador Marín Cruces

La hermandad, entre sus iniciativas, creó ese año un premio, llamado "La Cañilla de Plata", que fue otorgado en su primera edición a Ramón Burgos, responsable de Relaciones Externas de la firma comercial Corte Inglés-Hipercor, patrocinadora, como se ha dicho, de la restauración.  Esta firma comercial financió, también, el arreglo de las capillas de las imágenes en el año 1995.

Se estrenaría por estos años una nueva casa de hermandad, la segunda que tendrá la cofradía, dejando la de la calle Escutia por otra en la de Somosierra nº 78, muy cerca de donde estuvo el Convento de Belén, para el que se realizó la imagen de Jesús de la Humildad. No abandonará la hermandad aquellos lugares del Realejo, pues algunos años después se mudará a otra amplia casa, la tercera, en la misma calle de Santiago, junto a la de Somosierra, que es la que actualmente aún mantiene. 



En la Semana Santa de 1995 la hermandad adelantará considerablemente su horario para salir a las 19:00 horas, en lugar a a las 20:45, en que venía haciendo su salida. Asimismo, pasó del último lugar del Martes Santo al tercero, detrás de la Esperanza. Ese año recuperó la cofradía las sandalias en el atuendo de los nazarenos, similares a las que llevaba en sus primeros años de existencia.

Todo este cambio de horario vino motivado porque dejó ese año de acceder al centro por las calles de Ancha de Santo Domingo y de Jesús y María, para recorrer más el barrio del Realejo,  transitando por Plaza de Fortuny, Santa Escolástica y Pavaneras, para bajar por San Matías.  Luego, el regreso, si lo hará por la calle de Jesús y María.

En los faldones de los pasos se van a confeccionar bordados sobre su terciopelo, que realizará para el paso del Señor, Antonio López Marín, para la Semana Santa de 1996, y unos faldones con broches para cerrar las esquinas de los mismos del paso de la Virgen de la Soledad. Para 1997 se le harán unas maniguetas por Guzmán Bejarano (Sevilla) con decoración en orfebrería de H. de JUan Fernández.

1997. Nuevas maniguetas


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La Cofradía de la Humildad es una hermandad típicamente parroquial y de barrio, que, desde sus comienzos, recoge el entusiasmo en el renacer de las hermandades de penitencia que imperaba en el ambiente cofradiero de principios de los años veinte. Es hermandad, cuyas devociones y entusiasmos se transmiten de padres a hijos, de modo que, aquellos cofrades, que aún, perteneciendo a otras cofradías, si pertenecen a una familia que ha sido miembro de “La cañilla” esta devoción y apego a la Cofradía lo conserva toda su vida. Ha sido y es cantera de cofrades y de cofradías, y lo sigue siendo. 





CONTINUARÁ



Hermanos Mayores

1925-1926     Gabriel Gómez de Tejada                                  (Presidente Provisional)
1926-              Manuel Pérez García
                       Manuel García Prados
                       José Martín Lagos (en fun)
                       Agustín Montoro Pacheco
1927- 1934     Vicente Ibáñez Alonso
1934- 1944?   Francisco Conde Teruel
                       Antonio Megías Fajardo(en fun)
                       Miguel Villaverde Sánchez
                       José   Gómez Sánchez-Reina
1954-1977?    Arturo Gómez Sánchez-Reina
                       Adolfo Castillo Nogueras
1979- 1988?   Jacinto Morente Moreno
¿1988-1992    Joaquín León Guerra
1993                Abelardo García Domínguez


2012- 2016     Antonio M. Pavón Salas 
2016-              Germán Bolívar Urbano         
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1.PADIAL BAILÓN, Antonio, La antigua hermandad de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo del Convento de la Victoria; su fecha de fundación y otros datos. Revista Gólgota nº 49, Junio 2009, págs 30-31. y igual publicación. 
2.  http://apaibailon.blogspot.com.es/2013/01/la-antigua-hermandad-de-la-humildad-de_20.html
3.  http://apaibailon.blogspot.com.es hermandad-de-la-humildad del convento de la merced. 
4.  https://www.google.es/search q=la+granada+eterna+humildad+del+pretorio

5. DE LA CHICA BENAVIDES, Fray Antonio, "Gazetilla Curiosa o Semanero Granadino...", papel XXXVIII, de 24 de diciembre de 1764.
6. MARTÍN DE ROSALES, Francisco, Bernardo de Mora, hijo  ¿Un nuevo escultor? Blog, "Casas de Cabildo". Alcalá la Real        2010.
7. La Gaceta del Sur de 22 de marzo de 1921 y 24 de octubre de 1924.
8.   El Defensor de Granada de 9 de marzo de 1926.
9.   El Noticiero Granadino de 4 de abril de 1926.
10. El Defensor de Granada de 5 de abril de 1927.
11. Revista "La Pasión" de abril de 1928.
12. El Noticiero Granadino de 9 de septiembre de 1927.
13. El Defensor de Granada de 5 de abril de 1928.
14. Ibídem de 20 de abril de 1930.
15. Ibídem de 26 de marzo de 1932.
16. PADIAL BAILÓN,Antonio, "La Semana Santa de Granada según las actas de la Federación de Cofradías", p.118. Granada 2002.
17. Periódico "Ideal" de 17 y 22 de marzo de 1942.
18. PADIAL BAILÓN,Antonio, opus cit. La Semana Santa de Granada..., p. 157.
19. PADIAL BAIlÓN, Antonio, opus cit. p. 174. 
20. Periódico "Ideal" de 2 de marzo de 1952.
21. Periódico "Ideal" de 24  y 25 de enero de 1953.
22. Periódico "Patria" de 3 de abril de 1955.
23. Información proporcionada por D. Alejandro Corral Labella.
24. OCÓN, Manuel, Un siglo de cuaresmas y algo más, p.375. Granada 2004.  
25. Actas de la Federación de Cofradías de 19 de febrero y 3 de abril de 1971.
26. Periódico "Ideal" de 29 de marzo de 1972.
27. Programa Oficial de las Procesiones de 1973.
28. Revista "Gólgota" nº1, págs.103-106.
29. Ideal de 28 de marzo de 1991.